Muchos edificios públicos tenían
sus entradas provistas de tejadillos.
Ls entradas de los hospitales, casas de asilo,
conventos, estaban cubiertos de tejadillos para
proteger a los pobres que acudían en busca
de auxilio.
En la actualidad se encuentran muy pocas de estas
obras de carpintería. Su fragilidad y el
hecho de sobresalir en la via pública les
han hecho desaparecer.
Se les encuentra en los manuscritos, en antiguos
grabajos, en gran número sobre las puertas
de edificios privados o públicos.
Podemos contemplar todavía una, sobre
el portal principal del Hôtel-Dieu de Beaune,
que data del siglo XV.
Estos tejadillos eran cubiertas de materias ligeras,
como pizarra, bardas o plomo adornado y dorado.
Se supone que aquellas de las tiendas sostenidas
sobre ménsulas no eran más que lamas
de madera machiembrada sostenidas por las perchas
inclinadas, como las que vemos actualmente que
protegen las mercancias del sol. |