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Los Celtas
Artifex - © 2003
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(Texto refundido de la web "Arte y Estilo" )
Los Celtas fueron un pueblo originario de la Europa Central,
extendiendose desde Alemania a Italia y de Turquia a España.
Actualmente sus descendientes habitan lo que hoy es Francia,
Reino Unido, y norte de la Peninsula Iberica ) Galicia,
Asturias, Santander.
Desde el Atlantico hasta Asia Menor las tribus celtas
toman diversos nombres dependiendo de su origen : galos,
belgas, galatas...
La sociedad celta se situa en el transito de la edad de
Bronce a la edad del Hierro, empezando entre los años
700 y 500 a.C. (Cultura de Hallstatt, Austria)
Los celtas fueron excelentes herreros y orfebres. Como
canteros y escultores han dejado las conocidas cruces
celtas.
Arte celta
Conjunto de manifestaciones artísticas realizadas por
los celtas en la Europa central y occidental, que tuvo
un desarrollo cronológico de más de un milenio. El periodo
central del mismo se extendió entre los siglos V y IX,
pero sus límites fluctuaron hasta la baja edad media,
donde se perduran algunos elementos de su estilo artístico
bastante definidos.
Este estilo presenta una gran variedad de formas, entre
las que sobresalen los ámbitos de la metalistería, la
construcción en piedra y los manuscritos miniados.
La vasija de plata conocida como el
caldero Gundestrup constituye uno de los más enigmáticos
vestigios del mundo celta. Decorado en alto relieve, presenta
escenas que ofrecen una visión de los mitos y la religión
celta, aunque su significado preciso permanece oculto.
Las figuras representadas estuvieron originariamente revestidas
con pan de oro y sus ojos se remarcaron con cristal azul
y rojo.
Los celtas se constituyen como una imprecisa unión de
pueblosde la Europa templada durante la edad del hierro.
Los escritores griegos utilizaron el término keltoi para
describir a estas tribus bárbaras desde el siglo VI a.C,
aunque se pueden detectar mucho antes algunos indicios
de la existencia de una lengua común. La génesis del arte
celta es bastante más imprecisa. Algunos investigadores
han tomado como punto de partida la cultura de Hallstatt
(c. 750 a.C-450 a.C). Esta denominación está basada en
el descubrimiento de una necrópolis en Austria, pero la
mayoría de los autores relacionan su inicio con el desarrollo
del estilo de La Tène, que toma su nombre de un emplazamiento
arqueológico descubierto en Suiza, en el lago Neuchâtel,
en el siglo XIX.
LA CULTURA DE LA TÈNE
Los historiadores han subdividido la cultura celta de
La Tène en diferentes categorías debido a su duración
de más de cuatro siglos.Se identifican cuatro tendencias
principales: el estilo primitivo, el estilo de Waldalgesheim,
el estilo plástico y el estilo de las espadas de Hungría.
De todos modos, estas clasificaciones deben ser empleadas
con precaución, ya que los diferentes estilos coinciden
en el tiempo y, además, varían claramente según las diferentes
zonas geográficas en las que tiene lugar su desarrollo.
El denominado estilo primitivo, que surge a partir del
año 450 a.C., se definió a partir de los descubrimientos
realizados en los enterramientos de los jefes de Alemania
y Francia. En Reinheim y Rodenbach, se encontraron suntuosos
torques y brazaletes de oro inspirados en modelos griegos
y etruscos, mientras que en las tumbas de Kleinspergle
y Basse-Yutz se descubrieron admirables jarros de bronce.
Los motivos clásicos y orientales son frecuentes, especialmente
los dibujos de hojas de acanto, capullos de loto y palmetas.
El estilo de Waldalgesheim (c. 350 a.C.), denominado de
esta forma por la necrópolis cercana a Bonn, muestra el
periodo de expansión celta en Grecia e Italia. Dentro
de este estilo deben destacarse los avances experimentados
en los diferentes objetos de joyería y utensilios de combate.
La influencia clásica se mantiene, pero las herencias
artísticas se tratan con personalidad propia. Este estilo
se denomina también estilo vegetal debido al predominio
de los diseños de zarcillos y plantas.
Con la llegada del estilo plástico a partir del 290 a.C.,
los artistas hicieron mayor hincapié en las cualidades
tridimensionales de sus composiciones. Se concedió, además,
una mayor importancia a las formas humanas y animales.
Como sugiere su nombre, el estilo de las espadas de Hungría,
desarrollado a partir del año 190 a.C., responde a las
decoraciones grabadas en algunas espadas y en sus vainas.
En contraste con el llamativo estilo plástico de tendencia
figurativa, los diseños de estas armas presentan siempre
un carácter plano, lineal y abstracto. Jacobsthal señaló
a Hungría como el centro de este nuevo fenómeno, pero
ciertos hallazgos posteriores y de mayor importancia realizados
en otros lugares han hecho que la denominación estilo
de las espadas sea la más aceptada.
Aunque el origen de la cultura de La Tène es todavía objeto
de múltiples discusiones, existe un acuerdo general sobre
sus tres principales componentes: el arte clásico de la
cuenca mediterránea , el estilo geométrico originario
de la región de Hallstatt y, en menor medida, ciertas
composiciones orientales. Estas últimas parecen haberse
filtrado a través de la zona Escitia y de la península
de Anatolia.
Los celtas utilizaron a menudo para sus armaduras y arneses
el bronce revestido con esmalte y decorado con zarcillos
simétricamente entrelazados.El
escudo Battersea, obra clásica de la metalistería celta,
es, de hecho, la superficie exterior de un escudo realizado
probablemente en madera. Arrojada quizás al agua como
ofrenda votiva, fue descubierta en 1857 en el río Támesis.
Debido al origen geográfico de estas fuentes artísticas,
el punto focal más primitivo del arte celta estuvo localizado
en la Europa central antes que en la Europa occidental.
Aún así, algunos aspectos de su evolución artística se
filtraron finalmente a otras áreas geográficas, como la
península Ibérica y a las Islas Británicas. Sin embargo,
a medida que el Imperio romano extendió su poder a través
de Europa, el eje de la creatividad celta comenzó a desplazarse.
Mientras que las tradiciones centrales y orientales degeneraron
en una forma de clasicismo provinciano, el arte celta
más puro sobrevivió en los límites occidentales del continente.
LA CONTRIBUCIÓN DEL CRISTIANISMO
En las Islas Británicas, esta herencia cultural recibió
un nuevo estímulo con la irrupción del cristianismo. El
proceso de conversión se había iniciado durante la ocupación
romana con la supuesta muerte de san Albano, primer mártir
británico, aproximadamente en el 304. Las misiones cristianas
más importantes tuvieron lugar en los siglos V y VI, pero
las figuras pioneras de san Patricio, san Columba y san
Ninian fueron decisivas.
La estructura de la iglesia celta fue diferente a la que
se desarrolló en el continente. El sistema diocesano de
la segunda fue eclipsado por una red de comunidades monásticas
independientes. Entre las más importantes destacan las
fundaciones de Iona en Escocia, y Durrow, Clonmacnois
y Kells en Irlanda. Se fundaron rápidamente talleres donde
realizar los manuscritos miniados, además de otros objetos
litúrgicos necesarios para llevar a cabo su labor evangélica.
Los artesanos monásticos utilizaron los estilos originales
celtas que se habían desarrollado en los siglos anteriores,
creando de esta forma una combinación única entre el arte
pagano y el cristiano.
En el sínodo de Whitby del año 664, la iglesia celta aceptó
la liturgia romana y se sometió gradualmente al control
del papado. Irónicamente, esto sólo sirvió para incrementar
la influencia de sus obras artísticas. Roma, reconociendo
la alta calidad de los scriptoria (talleres de los amanuenses
monásticos) irlandeses y del reino de Northumbria, envió
libros y códices manuscritos para que se copiaran en dichos
lugares. Éstos, a su vez, fueron utilizados por grupos
de misioneros que salieron de Gran Bretaña para llevar
a cabo nuevas conversiones en las antiguas tierras celtas
de las actuales Francia, Alemania y Suiza.
La longevidad del arte celta se debe en gran medida a
la versatilidad de sus diseños. Los artistas emplearon
un repertorio limitado de motivos decorativos, fundamentalmente
nudos, entrelazos, espirales y formas en espiga, pero
llevaron a cabo una adaptación del uso de los mismos en
una enorme variedad de objetos, desde las espadas y las
monturas de los caballos a los manuscritos y relicarios
cristianos.
El armamento y las armaduras
Muchos de los hallazgos del periodo de la cultura de La
Tène proceden de fuentes diversas: desde objetos de ajuar
funerario hasta ofrendas depositadas en lagos, ríos y
pantanos. Las armaduras ceremoniales fueron realizadas
particularmente como ofrendas votivas. Entre los ejemplos
más espectaculares encontrados destacan dos cascos procedentes
de la antigua Galia, el primero de la cueva de Agris y
el segundo del río Sena en Amfreville. Están datados en
el siglo IV a.C., y tienen la forma de un casco de jinete
de visera corta. Ambos están originalmente chapados con
pan de oro y presentan decoración de volutas, incrustaciones
de coral y vidrio coloreado.
En las armas se logró más fácilmente un equilibrio entre
los aspectos funcional y representativo. En la batalla,
los celtas utilizaron espadas largas y pesadas. Por ello,
si el guerrero quería obtener eficacia, necesitaba una
empuñadura sólida, donde a menudo se concentraban los
motivos decorativos. El pomo podía estar recubierto con
pan de oro o con incrustaciones de materiales preciosos,
como ámbar y marfil. En ejemplos más tardíos, la empuñadura
tenía un pomo antropomórfico. Con frecuencia, las vainas
se adornaron también con hermosos motivos grabados, generalmente
zarcillos sinusoidales o pares de curvas que se asemejan
a figuras de dragones.
Para los príncipes guerreros su caballería era muy importante,
y por ello prodigaron una atención especial a la decoración
de los carros de combate y los arneses de sus monturas.
Los artistas celtas demostraron en ellos su gusto por
la decoración esmaltada polícroma, utilizando a menudo
la técnica del esmalte campeado, de la cual se cree fueron
pioneros. En las colinas Polden de Somerset se descubrió
una excelente serie de aparejos de montura, aunque el
descubrimiento aislado más impresionante fue un casco
para poni realizado en Torrs (Escocia), que perteneció
al novelista Walter Scott.
Los espejos
Los objetos domésticos y la joyería eran más usuales en
los enterramientos femeninos. Los espejos, que derivan
de modelos etruscos y fueron muy populares en la Gran
Bretaña romana, se encuentran entre los objetos encontrados
más hermosos. Existen aproximadamente tres docenas de
ejemplos del periodo de la ocupación, la mayoría de ellos
muestran complejos motivos de cestería. Se añadieron también
algunos dibujos grabados en los fondos y en los mangos
de objetos mucho más modestos, como los que se han encontrado
en numerosos lugares de Gran Bretaña.
La joyería
La joyería celta adoptó una enorme variedad de diseños.
Los broches y las fíbulas, desarrollados a partir de fuentes
clásicas, fueron las formas más simples. Los pasadores
eran bastante largos y sus cabezas se decoraban con abalorios
o con vidrio y esmalte. Sin embargo, los broches estaban
mucho más decorados. El modelo principal fue la fíbula,
una antigua forma de broche o hebilla parecido a un imperdible
de seguridad, conocido desde los tiempos micénicos. Desde
el siglo V en adelante, los artistas celtas empezaron
a transformar esta forma básica, decorando su extremo
con representaciones festivas de dragones, pájaros y máscaras
humanas.
El broche de Tara, fechado en el
siglo VIII d.C., es uno de los ejemplos más célebres
de piezas de este tipo en forma de aro celtas. Está decorado
con filigranas en forma de espiral y motivos geométricos,
con elementos antropomorfos. Se fijaba a la ropa con un
alfiler, probablemente sobre el hombro. Fue encontrado
en Bettystown, Irlanda, y se exhibe actualmente en Dublín,
en el Museo Nacional de Irlanda.
Los torques
El ornamento personal más apreciado, sin embargo, fue
el torque o collar pesado, con una labor de trenzado de
cobre y oro, y generalmente rematado por una especie de
anillo. El torque tuvo un origen oriental y en un principio
se asoció únicamente con las mujeres. Algunos de los ejemplos
más destacados se han descubierto en las tumbas de dos
princesas, en Reinheim cerca de Sarrebruck y en Waldalgesheim
(ambas de mediados del siglo IV a.C.). Los torques ofrecen
un espacio amplio donde disponer una gran variedad de
decoraciones, sobre todo a base de formas vegetales como
los dibujos de volutas dispuestos en bandas. Algunos artistas
se deleitaron con la representación de cabezas humanas
y de animales en los extremos, creando así una especie
de confrontación en la garganta del que los llevara.
Los torques fueron una especie de aros que los guerreros
y nobles celtas llevaban en el cuello. Algunos, como este
torque de oro de Waldalgesheim, en Rhineland, son
un aro simple con florones decorados. Existen variedades
más robustas, realizadas con dos o más trenzas de metal
retorcido, con florones anillados, o de un único conducto
de metal hueco. Realizados en bronce y oro, los torques
representaban un nivel social alto y tuvieron valor en
sí mismos. La mayoría de ellos han sido encontrados en
enterramientos.
Los torques fueron un símbolo de las clases altas, y quizás
tuvieron también un significado religioso. Los dioses
celtas se representan luciéndolos o sosteniéndolos, y
en muchas ocasiones se utilizaron como ofrendas votivas.
Los calderos Los calderos ejercieron una fascinación ritual
para los celtas. Se asociaron con las fiestas del más
allá y con la idea de la regeneración. Una leyenda galesa
recoge la existencia de un caldero mágico que podía hacer
resucitar a los guerreros muertos si se cocinaban en su
interior por la noche. Por ello no debe ser una coincidencia
que una de las placas del caldero de Gundestrup (siglo
I a.C.) represente este tema.
Estos enigmáticos objetos han atraído una mayor atención
que cualquier otro objeto celta, principalmente por ser
una de las pocas piezas que nos proporcionan pistas sobre
sus creencias religiosas. En las placas de plata clavadas
al caldero se representa una secuencia de tema mitológico,
y aunque ninguna de las figuras puede identificarse con
absoluta seguridad, existe un común acuerdo sobre la escena
más compleja, que representa al dios Cernuno con cuernos
sujetando una serpiente-carnero y un torque, símbolo de
la fertilidad y la abundancia. Se desconoce el origen
del caldero: por la pericia con que está hecho, pasa por
ser obra de un artesano tracio, pero algunos estudiosos
prefieren creer que fue saqueado de un santuario druida
de la Galia.
Los animales celtas
Otros recipientes, como los jarros y los cubos, tuvieron
un uso más profano. Los primeros reflejan la importancia
del comercio del vino con el mundo mediterráneo, mientras
que los segundos desarrollan el arte de las sítulas (cubos
de bronce), que se había extendido por diferentes partes
de Europa durante el periodo de Hallstatt.
Los animales fueron otro de los temas favoritos de los
artistas celtas. Los representaron en estatuillas de todos
los tamaños, desde perros en miniatura labrados en cristal
azul y blanco, como los encontrados en una tumba alemana,
al modelo en bronce de un verraco, casi de tamaño natural,
que fue enterrado en Neuvy-en-Sullias. Muchos objetos,
como los escudos de los calderos y cubos, los fondos de
los jarros, o los protectores de mejillas de los cascos,
también presentan motivos zoomórficos.
Objetos eclesiásticos y relicarios
Las órdenes religiosas de misioneros continuaron encargando
objetos de metal realizados en el estilo primitivo. Los
cálices y las patenas que se descubrieron en los tesoros
de Ardagh y Derrynaflan se ajustan a los requisitos litúrgicos
normales, aunque luzcan la decoración típica de La Tène.
Los relicarios celtas, sin embargo, fueron más especiales.
Los cumdachs presentaban forma de caja para albergar los
grandes evangeliarios, que fueron en sí mismos venerados
como objetos sagrados. Otros tenían forma de tejados a
cuatro aguas, y esta disposición se imitó en las cumbreras
de muchas cruces celtas. Los relicarios irlandeses posteriores
adoptaron formas más individualizadas, como un cinturón,
una campana o un brazo humano, pero acabaron sucumbiendo
a las influencias introducidas por los invasores vikingos.
La metalistería celta creció bajo el patronazgo de la
iglesia. El cáliz de Ardagh,
fechado probablemente en el siglo VIII, fue realizado
en plata con decoración aplicada en oro, bronce dorado
y esmalte. Se descubrió en un sembrado de Ardagh, donde
pudo ser enterrado para ponerlo a salvo.
Cantería
La contribución artística de los celtas puede parecer
limitada en algunas áreas, si se compara con sus logros
en el ámbito de la metalistería. Sin embargo, este punto
de vista se ve alterado en parte si tenemos en cuenta
que el número de obras artísticas que han llegado hasta
nosotros es escaso. Los vestigios de monumentos en piedra
de la cultura de La Tène, aunque escasos, sugieren que
los celtas pudieron ser también muy competentes en este
campo.
Muchas de las piezas conservadas tienen una fuerte asociación
ritual. En los emplazamientos de culto se levantaron monolitos
impresionantes, coronados por severas cabezas con forma
de máscara.
A menudo se ubicaban en lugares siniestros. Como los estudiosos
clásicos anotaron con aversión, los celtas decapitaban
a sus enemigos y enseñaban sus cráneos en altares construidos
especialmente. Dos de los más importantes ejemplos se
encuentran en Roquepertuse y Entremont, al sur de la Galia,
donde algunas esculturas de estos horrorosos trofeos se
colocaron junto a los espeluznantes originales humanos.
Durante su largo proceso de conversión, los celtas cristianos
buscaron adaptar más que destruir los monumentos paganos.
Se supone que el mismo san Patricio aprobó la costumbre
de esculpir cruces sobre los monolitos paganos. Entonces,
cuando los conversos empezaron a levantar sus propios
monumentos, esta práctica asumió una mayor dimensión artística.
De este modo, hubo un periodo de transición entre los
sencillos motivos grabados y las tallas más complejas
en bajorrelieve, hasta que finalmente se esculpieron las
mismas piedras adoptando la forma de cruces .
En Irlanda y en los lugares más lejanos de Gran Bretaña,
donde las legiones romanas no llegaron, el repertorio
estilístico de estos primeros monumentos fue el del estilo
de La Tène. Las cruces presentan los mismos motivos de
espiral, entrelazo y trabajos de nudos que los trabajadores
del metal habían utilizado durante generaciones. Finalmente,
estos motivos fueron reemplazados en las grandes cruces
de los siglos IX y X, donde aparecen escenas bíblicas
esculpidas sobre la piedra. Estas excelentes realizaciones
anuncian la tendencia hacia un arte figurativo que marcó
el declive de la influencia celta.
La escultura en madera
Puede que los escultores de La Tène trabajaran en madera
tanto como sobre la piedra, pero se han conservado muy
pocas de sus obras. Los objetos más interesantes son los
pequeños talismanes que se ofrecían a los dioses sanadores.
La cerámica
La cerámica celta se desarrolló en jarras y cuencos de
formas simples, decorados con volutas incisas y diseños
curvilíneos. La introducción del torno en el siglo V a.C.
muestra el alto nivel técnico, pero el arte de los ceramistas
se eclipsa frente al de los orfebres celtas. Además, la
existencia de una abundante cerámica importada en las
tumbas celtas sugiere que la reputación de los alfareros
nativos no era muy notable.
La miniatura
Los amanuenses de los monasterios crearon en los siglos
VII y VIII magníficos evangeliarios. La miniatura de estos
códices está considerada a menudo como la más hermosa
del arte celta de la era cristiana.
Los evangeliarios realizados en los escritorios monásticos
de Irlanda en los siglos VII y VIII representan el apogeo
del arte celta del periodo cristiano. Los motivos entrelazados
del Libro de Durrow (c. 675) recuerdan el arte precristiano
celta. En la imagen, que corresponde al evangelio de san
Marcos, se representa probablemente un león, atributo
del evangelista.
Sin embargo, debido a las coincidencias entre las escuelas
de los celtas irlandeses y de los anglosajones de Northumbria,
algunos estudiosos opinan que el término hiberno-sajón
es más acertado que el de celta. Otros prefieren describir
todos los manuscritos de Gran Bretaña e Irlanda como insulares,
en oposición a los continentales. De hecho, la característica
principal de los tres evangelios insulares más relevantes,
el Libro de Durrow (c. 675),
los Evangelios de Lindisfarne (c. 698-721, Museo Británico,
Londres) y el Libro de Kells
(mediados del siglo VIII, biblioteca del Trinity College,
Dublín), es que en todos ellos aparecen elementos de diferentes
culturas fusionados con éxito. Se aprecian las influencias
de la escultura bizantina, los manuscritos coptos, los
mosaicos romanos y los textiles persas. Por otra parte,
las características celtas se observan a la perfección
tanto en las páginas iniciales, donde la decoración se
prodiga en las letras mayúsculas e iniciales del manuscrito,
como en las decoraciones que se extienden a lo largo de
páginas enteras. En ellos se interpreta la evolución final
del arte celta iniciado en la primitiva cultura de La
Tène.
El arte celta no desapareció totalmente tras la invasión
de los normandos y vikingos. Su estilo resurge en ocasiones,
e incluso en este siglo se han rescatado algunos de sus
rasgos estilísticos.
Web
Arte y Estilo
Reconstruccion de una vivienda
celta en un Poblado Celta ( Citania de Santa Tecla, Pontevedra)
Escudo de Jefe
Casco de Oro y Coral, Escultura
de Piedra, Detalle y Cuenco de Oro.
Cruz Celta de Irlanda.
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