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CCXCIII. De los accidentes superficiales que se pierden
primero con la distancia
La primera cosa, en quanto á los colores, que
se pierde con la distancia es el lustre, que es su parte
luminosa, y luz de la luz. Lo segundo que se pierde
es el claro, porque es menor que la sombra. Lo tercero
son las sombras principales, quedando á lo último
solo una mediana obscuridad confusa.
CCXCIV. De la naturaleza del contorno de un cuerpo
sobre otro
Quando un cuerpo de superficie convexá termina
sobre otro de igual color, el término del cuerpo
convexo parecerá mas obscuro que el otro sobre
quien termnina. El término de dos lanzas tendidas
igualmente parecerá muy obscuro en campo blanco;
y en campo obscuro parecerá mas claro que ninguna
otra parte suya, aunque la luz que hiera en ambas lanzas
sea de igual claridad.
CCXCV. De la figura que finge ir contra el viento
Toda figura que se mueve contra el viento, por ninguna
linea que se mire mantendrá el centro de su gravedad
puesto con la debida disposicion sobre el de su sustentacion.
Lamina XV.
CCXCVI. De la ventana que ka de tener el estudio
La ventana del estudio de un Pintor debe estar cubierta
de un paño transparente y sin travesaños;
y el espacio de sus términos debe estar dividido
en grados pintados de negro, de modo que el término
de la luz no se junte con el de la ventana (26).
CCXCVII. Por qué razon si se mide un rostro,
y despues se pinta, sale la copia mayor que el natural
A.B es la anchura del parage que va puesta en la distancia
del papel C F, en donde están las mexillas, y
debería estar detras de toda la A C y entonces
las sienes se señalarían en la distancia
O R de las lineas A F, B-F; pero como hay la diferencia
C O y R D, queda concluido que la linea C F y la D F
por ser mas corta, ha de ir á encontrar en el
papel el sitio donde está señalada la
altura total, esto es la linea F A y F.B que es la verdadera,
y se hace la diferencia, como he dicho, de CO y RD (27).
Lamina XIV.
CCXCVIII. Si la superficie de todo cuerpo opaco participa
del color de su obgeto
Es evidente que si se pone un obgeto blanco entre dos
paredes la una blanca y la otra negra, se hablará
igual proporcion entre la parte umbrosa y la luminosa
del citado obgeto, que entre ambas paredes: y si el
obgeto Fuese de color azul, sucederá lo mismo.
Esto supuesto, quando se haya de pintar una cosa semejante,
se hará del modo siguiente. Tómese una
tinta negra que sea semejante á la sombra de
la pared que se finge reverbera en el obgeto azul para
sombrearle; y para hacer ésta tinta con conocimiento
cierto, se observará el método que sigue.
Al tiempo de pintar las paredes, de qualquier color
que sean, tómese una cuchara muy pequeña
(o algo mayor, segun lo requiera la magnitud de la obra
en donde se ha de practicar ésta operacion):
ésta cuchara tendrá los bordes iguales,
y con ella se medirán los grados de la cantidad
de los colores que se empléen en las mezclas;
como si por exemplo, se hubiese hecho la prirnera sombra
de las paredes de tres grados de obscuro y uno de claro:
esto es, tres cucharadas (sin colmo, como las medidas
de grano ) de negro y una de blanco entonces se tiene
ya una composicion de qualidad cierta sin que haya duda.
Hecha pues la una pared blanca y la otra obscura si
entre ambas se ha de poner un obgeto azul, para que
éste tenga la luz verdadera y la sombra que le
conviene á tal color azul, póngase á
una parte el azul que se quiere quede sin sombra y á
su lado el negro; despues se tomarán tres cucharadas
de éste y se mezclarán con una del azul
luminoso cuya tinta servirá para la sombra mas
fuerte. Hecho esto, se verá si el obgeto es de
figura esférica o quadrada o alguna columna o
qualquiera otra cosa; si es esférico, tírense
lineas desde los extremos de la pared al centro del
obgeto, y en donde corten la superficie de éste
alli debe terminar la plaza de la mayor sombra, dentro
de ángulos iguales. Despues se empezará
á aclarar, como en N O, que queda aun con tanta
sombra como participa de A D, pared superior; cuyo color
irá mezclado con la primera sombra de A B con
las mismas distinciones (28). Figura XVI.
CCIC. Del movimiento de los animales
Aquella figura fingirá mas bien que corre con
mayor velocidad que esté mas desplomada ácia
delante. El cuerpo que se mueve por sí será
tanto mas veloz, quanto mas distante esté el
centro de su gravedad del de su sustentáculo.
Esto se dice tambien para el movirniento de las aves,
que tambien se mueven por sí sin el auxilio de
las alas y del viento: y esto sucede quando el centro
de su gravedad está fuera del centro de su sustentáculo,
esto es, fuera del medio de aquel parage en que insisten
entre las dos alas. Porque si el medio de las alas está
mas atras que el medio o centro de gravedad del ave
entonces podrá el animal moverse ácia
delante y ácia abaxo mas o menos, conforme esté
distante ó próximo el centro de gravedad
al de las alas quiero decir, que si el centro gravedad
está remoto del medio de las alas, hará
que se baxe el ave muy obliquamente; y si cercano, con,
poca obliquidad.
CCC. Del pintar una figura que represente quarenta
brazo, de altura con sus miembros correspondientes en
un espacio de veinte
En éste y en qualquiera otro caso no debe dársele
cuidado al Pintor de que la pared en que haya de pintar
sea de un modo ó de otro y mucho menos, quando
los que han de mirar la tal pintura han de estar desde
una ventana ó claraboya: porque la vista entonces
no atiende á la superficie plana ó curva
del parage sino á las cosas que en ella se representan
en los varios puntos del pais que alli se finge. Pero
la figura de que aqui se trata se hará siempre
mucho mejor en una superficie curva corno la G I F,
porque no hay en ella ángulos. Figura XVII.
CCCI. Del pintar una figura en una pared de doce brazas,
que manifieste veinte y quatro de altura
Para hacer una figura que represente veinte y quatro
brazas de altura, se hará de ésta manera.
Figúrese primero la pared M N con la mitad de
la figura que se quiere pintar; luego se hará
la otra mitad en el espacio restante M R. Pero primero
en el plano de una sala se ha de hacer la pared con
la misma forma que tiene la bóbeda en que se
ha de pintar la figura. En la pared recta que está
detras, se dibuxará la figura del tamaño
que se quiera de perfil y se tirarán las lineas
de los puntos principales al punto F; y siguiendo los
puntos en que cortan la superficie de la bóbeda
N E, que es semejante á la pared, se irá
tanteando la figura; y las intersecciones señalarán
todas las dimensiones de ella, cuya forma se irá
siguiendo porque la figura misma se disminuye conforme
se atrasa. La figura que ha de estar en una bóbeda
es preciso que vaya disminuida como si estuviera derecha;
y ésta disminucion se ha de hacer en un terreno
plano, en donde debe estar dibuxada exactamente la figura
de la bóbeda con sus verdaderas dimensiones,
y luego se va disminuyendo (29). Lamina XVI.
CCCII. Ádvertencia acerca de las luces y Las
sombras
En los confines de las sombras debe ir siempre mezclada
la luz con la sombra y tanto mas se va aclarando ésta,
quanto mas se va apartando del cuerpo umbroso. Ningun
color se debe poner simplemente como es en sí,
segun la proposicion 9ª que dice: la superficie
de todo cuerpo participa del color de su obgeto, aun
quando sea superficie de cuerpo transparente como agua,
ayre, y otros semejantes; porque el ayre toma la luz
del sol, y se queda en tinieblas con su ausencia. Igualmente
se tiñe de tantos colores, quantos son aquellos
en que se interpone entre ellos y la vista, porque el
ayre en sí no tiene color ni tampoco el agua;
pero la humedad que se mezcla con él en la region
inferior le engruesa de modo, que hiriendo en él
los rayos solares, lo iluminan, quedando siempre obscurecido
el ayre superior. Y como la claridad y obscuridad forman
el color azul, éste es el color que tiene el
ayre tanto mas o menos claro, quanto es mayor o menor
la humedad que percibe.
CCCIII. De la luz universal
En todos los grupos de figuras o de animales se ha
de usar siempre ir obscureciendo mas y mas las partes
inferiores de sus cuerpos, y lo mismo se ha de observar
ácia el centro del grupo aunque todas las figuras
sean de un mismo color. Esto es necesario, porque en
los espacios inferiores que hay entre las figuras hay
menos cantidad de cielo luminoso que en las partes superiores
de los mismos espacios. Pruébase esto claramente
en la figura XVIII, en la qual A B C D es el arco del
cielo que ilumina universalmente á los cuerpos
que están debaxo de él: N M son los cuerpos
que terminan el espacio S T R H, interpuesto entre ambos,
en el qual se ve con claridad que el parage F (estando
iluminado solamente de la parte de cielo C D) recibe
la luz de una parte menor que aquella de quien la recibe
el parage E; el qual está iluminado de la parte
A B que es mayor que D C, por lo qual ha de haber mas
luz en E que en F.
CCCIV. De la correspondencia de los campos con los
cuerpos que insisten sobre ellos; y de las superficies
planas que tienen un mismo color
El campo en que insista una superficie plana, si es
del mismo color que ella, y ambos tienen una misma luz,
no parecerá separado de la superficie por ser
iguales en color y luz. Pero siendo de colores opuestos,
y con distinta luz parecerán separados.
CCCV. Pintura de los sólidos
cuerpos regulares son de dos especies, unos son de
superficie curva, oval ó esférica; otros
se terminan por figuras rectilíneas, regulares
ó irregulares. Los cuerpos esféricos ú
ovales siempre parece que están separados del
campo, aun quando ambos sean de un mismo color, y tambien
los otros, porque unos y otros tienen disposicion para
producir sombras en qualquiera de sus lados, lo qual
no puede verificarse en una superficie plana.
CCCVI. En la Pintura la parte mas pequeña sera
la que mas presto se pierda de vista
Entre las partes de los cuerpos que se apartan de la
vista, las primeras que se confunden son las de menos
tamaño: de lo qual se sigue que la parte mas
voluminosa es la última que se pierde de vista.
Por esto no debe el Pintor concluir demasiado las partes
pequeñas de aquellos obgetos que están
muy remotos.
¿Quántos hay que pintando una Ciudad
ú otra cosa lexana de la vista, señalan
tanto los contornos de los edificios como si estuviesen
arrimados á los ojos? Esto es absolutamente imposible;
porque no hay vista tan perspicaz que pueda distinguir
todas las partes de los edificios perfectamente en una
distancia tan grande porque el término de
estos cuerpos lo es de sus superficies, y el término
de estas son lineas, las quales no son parte de
la quantidad de dicha superficie, ni aun del ayre que
la circunda. Esto supuesto, todo lo que no es parte
de ninguna cosa es invisible, como se prueba por la
Geometría: por lo qual si un Pintor hace los
términos divididos y señalados como se
acostumbra nunca podrá figurar la distancia que
se requiere, pues en fuerza de éste defecto parecerá
que no hay ninguna. Los ángulos de los edificios
tampoco se deben señalar en las Ciudades lexanas
porque no posible distinguirlos á tal distancia;
pues siendo el ángulo el concurso de dos lineas
en un punto y éste indivisible es consiguiente
que es tambien invisible.
CCCVII. Por qué un mismo pais parece algunas
veces mucho mas grande, o menos de lo que es en si
Muchas veces parece un país mayor ó menor
de lo que es en realidad por la interposicion del ayre
mas grueso ó mas sutil que lo ordinario el qual
se pone entre la vista y el orizonte.
Entre dos orizontes iguales en distancia, respecto
ála vista que los mira aquel que delante de sí
tenga ayre mas denso, parecerá mas lexano; y
el que lo tenga mas sutil se representará mas
próximo.
Dos cosas desiguales vistas á distancia igual
parecerán iguales si entre ellas y la vista se
interpone ayre desigual: esto es el mas grueso delante
del obgeto menor. Esto se prueba por la perspectiva
de los colores, la qual hace que un monte que al parecer
es pequeño, parece menor que otro que está
cerca de la vista, como quando un dedo solo arrimado
á los ojos encubre toda la extension de una montaña
que está distante.
CCCVIII. Varias observaciones
Entre las cosas de igual obscuridad, magnitud, figura
y distancia de la vista aquella que se mire en campo
de mayor resplandor ó blancura parecerá
mas pequeña. Esto lo enseña la experiencia
quando se mira una planta sin hojas estando el sol detras
de ella que entonces todas las ramas vistas al través
del resplandor, se disminuyen tanto que se quedan invisibles.
Lo mismo sucederá con una lanza puesta entre
la vista y el sol.
Los cuerpos paralelos que están derechos si
se ven en tiempo de niebla, se han de hacer mas gruesos
en la parte superior que en la inferior. Pruébase
esto por la proposicion 9ª que dice: la niebla
ó el ayre grueso, penetrado de los rayos solares,
parecerd tanto mas blanco quanto mas baxo este.
Las cosas vistas de lexos son desproporcionadas lo
qual consiste en que la parte mas clara envia á
la vista su imagen con un rayo mas vigoroso que la mas
obscura. Yo he visto una muger vestida toda de negro,
y la cabeza con una toca blanca, que de lexos parecia
dos veces mayor que la anchura de los ombros, que estaban
cubiertos de negro.
CCCIX. De las Ciudades y otros obgetos que se ven con
interposicion de ayre grueso
Los edificios de una Ciudad vistos de cerca en tiempo
nebuloso, o con ayre muy grueso, ya sea por el humo
de los fuegos que hay en los mismos edificios, ópor
otros vapores siempre se manifestarán tanto mas
confusos, quanto menor sea su altura; y al contrario
con tanta mayor claridad, quanto mas elevacion tengan.
Pruébase esto por la proposicion 4ª que
dice el ayre guanto mas baxo, es mas grueso, y quanto
mas alto es mas sutil: lo qual lo demuestra la lámina,
en la que el ojo N ve á la torre A F con interposicion
de ayre grueso el qual se divide en quatro grados ;
que quanto mas baxos mas densos.
Quanta menos cantidad de ayre se interpone e la vista
y el obgeto tanto menos participará éste
d color del ayre; y por consiguiente quanto mas cantidad
de ayre haya interpuesta tanto mas participará
el obgeto del color del ayre. Demuéstrase esto
asi sea el ojo N al qual concurren las cinco especies
de las cinco partes que tiene la torre A F, y son A
B C D E; digo, pues que si el ayre fuese en todas igualmente
denso, el pie de la torre F participaría del
color del ayre con igual proporcion que la parte B respecto
á la proporcion que hay entre la longitud de
la recta M F y la B S. Pero como el ayre segun la proposicion
citada se va engruesando conforme se va baxando es necesario
que las proporciones con que el ayre tíne de
su color las partes de la torre B y F scan de mayor
razon que la proporcion ya dicha; porque la recta M
F ademas de ser mas larga que la B S, pasa por una porcion
de ayre diferentemente denso. Lamina XVII. Figura I.
CCCX. De los rayos solares que penetran por algunas
partes de las nubes
Los rayos solares que penetran por algunos espiráculos
que suelen encontrarse entre la varia densidad de las
nubes, iluminan todos los parages en donde hieren, y
lo mismo los lugares obscuros tiñéndolos
de su color y quedando la misma obscuridad en los intervalos
de dichos rayos.
CCCXI. De los obgetos que percibe la vista con interposicion
de ayre grueso y niebla
Quanto mas vecino esté el ayre al agua ó
á la tierra es tanto mas grueso. Pruébase
por la 19ª del libro 2º que dice aquello que
en si tiene mas peso, se eleva menos de lo que se sigue
que lo mas ligero se elevará mas que lo mas pesado.
CCCXII. De los edificios vistos con interposicion de
ayre grueso
Aquella parte de un edificio que se vea con interposicion
de ayre mas denso estará mas confusa; y al contrario
en siendo el ayre mas sutil se verá con mas distincion.
Por lo qual el ojo N que mira la torre A D conforme
á lo alto que esté, verá una parte
mas distintamente que otra; y conforme á lo baxo
que se halle, distinguirá menos una parte que
otra. Lámina XVII. Figura II.
CCCXIII. De los obgetos que se perciben desde lexos
Quanto mas remota se halle de la vista una cosa obscura,
parecerá mas clara; y por consiguiente quanto
mas se aproxime, mas se obscurecerá. Asi las
partes inferiores de qualquier obgeto colocado entre
ayre grueso parecerán mas remotas que la superior;
por lo qual la falda de un monte aparece mas lexana
que su cima, la qual no obstante está mas lexos.
CCCXIV. De la vista de una Ciudad circundada de ayre
grueso
La vista que considera á una Ciudad circundada
de ayre grueso verá lo alto de los edificios
mas obscuros, pero con mas distincion que la parte inferior
y ésta en campo claro porque están rodeados
de ayre denso.
CCCXV. De los terminos inferiores de los obgetos remotos
Los términos inferiores de los obgetos remotos
son siempre menos sensibles que los superiores: esto
sucede frequentemente en las montanas y collados, á
cuyas cimas sirven de campo las otras que están
detras. A estas se les ve la parte superior mas distintamente
que la inferior y está mucho mas obscura, por
estar menos rodeada de ayre grueso que está por
abaxo y es el que confunde los términos de la
falda de los montes y collados. Lo mismo sucede á
los árboles y edificios y demas cuerpos que se
elevan; y de aqui nace que las torres altas por lo comun
vistas á larga distancia parecen mas gruesas
ácia el capitel, y mas estrechas abaxo; porque
la parte superior demuestra el ángulo de los
lados que terminan con el del frente, lo qual no lo
oculta el ayre sutil, como hace el grueso. La razon
de esto se ve en la proposicion del libro ¡que
dice: el ayre grueso que se interpone entre el sol,
la vista es mucho mas claro en lo alto que en lo baxo:
y en donde el ayre es mas blanco confunde mucho mas
para la vista los obgetos obscuros que si fuese azul,
como se manifiesta á larga distancia. Las almenas
de las fortalezas son tan anchas como los espacios que
hay entre ellas, y aun parecen mayores los espacios
que las almenas; y á una distancia mas larga
se confunde todo de modo, que solo aparece la muralla
como si no hubiera almenas
CCCXVI. Del término de las cosas vistas de lexos
Quanto mayor sea la distancia á que se mira
un obgeto tanto mas confundidos quedarán sus
términos.
CCCXVII. Del color azul que se manifiesta en un pais
de lo lexos
Qualquier obgeto que esté distante de la vista
sea del color que sea aquel que tenga mas obscuridad,
ya natural ó accidental, parecerá mas
azul. Obscuridad natural es quando el obgeto es obscuro
por sí; y accidental es aquella que proviene
de la sombra que le hace algun otro obgeto.
CCCXVIII. Quales sean las partes que se pierden mas
breve de vista por la distancia en qualquier cuerpo
Las partes de menor tamaño son las que primero
se pierden de vista. La causa es, porque las especies
de las cosas mínimas en igual distancia vienen
á la vista con ángulo menor que las que
son grandes; y las cosas remotas, quanto mas pequeñas
son, menos se distinguen. Por consiguiente quando una
cosa grande viene á la vista en distancia larga
con ángulo pequeño de modo que casi se
confunde toda quedará enteramente oculta qualquiera
parte pequeña.
CCCXIX. Por qué se distinguen menos los obgetos
conforme se van apartando de los ojos
Quanto mas apartado de los ojos esté un obgeto
menos se distinguirá: la razon es, porque sus
partes menores se pierden primero de vista despues las
medianas, y asi succesivamente van perdiéndose
las demas poco á poco, hasta que concluyéndose
las partes, se acaba tambien la noticia del obgeto distante,
de modo que al fin quedan ocultas enteramente las partes
y el todo. El color tambien se pierde por la interposicion
del ayre denso.
CCCXX. Por qué parecen obscuros los rostros
mirados de lexos
Es evidente que todas las imágenes de las cosas
perceptibles que se nos presentan así grandes
como pequeñas, se transmiten al entendimiento
por la pequeña luz de los ojos. Si por una ventana
tan pequeña entra la imagen de la magnitud
del cielo y de la tierra, siendo el rostro del hombre
comparado con ellos como nada; la enorme distancia la
disminuye de manera que al ver el poco espacio que ocupa,
parece incomprehensible y debiendo ésta imagen
pasar á la fantasía por un camino obscuro,
como es el nervio óptico, como ella no tiene
color fuerte, se obscurece igualmente al pasar y al
llegar á la fantasía parece obscura. Para
la luz no se puede señalar en éste punto
y nervio otra causa que la siguiente; y es, que como
está lleno de un humor transparente corno el
ayre, es lo mismo que un agugero hecho en un exe, que
al mirarlo parece obscuro y negro, y los obgetos vistos
en ayre aclarado y obscurecido se confunden con la obscuridad.
CCCXXI. Qué partes son las que primero se ocultan
en los cuerpos que se apartan de la vista y que se conservan
Aquella parte del cuerpo que se aparta de la vista,
y cuya figura sea menor es la que menos evidentemente
se conserva. Esto se ve en el golpe de luz principal
que tienen los cuerpos esféricos ó columnas
y en los miembros menores de los cuerpos; como en el
ciervo que primero se pierden de vista sus piernas y
astas que el tronco del cuerpo, el qual como es mas
grueso, se distingue mucho mas desde lexos. Pero lo
primero que se pierde con la distancia es los lineamentos
que terminan la superficie y figura esto es, el contorno..
CCCXXII. De la Perspectiva lineal
El oficio de la Perspectiva lineal es probar con medida
y por medio de lineas visuales quánto menor aparece
un segundo obgeto respecto de otro primero, y así
succesivamente hasta el fin de todas las cosas que se
miran. Yo hallo por la experiencia que si el obgeto
segundo dista del primero tanto como éste de
la vista, aunque ambos sean de igual tamaño,
el segundo será la mitad menor que el primero
y si el tercer obgeto tiene igual distancia del segundo,
será al parecer dos tercios menor; y asi de grado
en grado, siendo iguales las distancias se disminuirán
siempre proporcionalmente, con tal que el intervalo
no exceda de veinte brazas, pues á ésta
distancia una figura del tamaño natural pierde
3/4 de su altura; á las quarenta brazas perderá
3/4; á las sesenta 3/6, y asi succesivamente
irán disminuyendo: la pared distante se hará
de dos estados de altura; porque si se hace de uno solo
habrá mucha diferencia entre las primeras brazas
y las segundas.
CCCXXIII. De los obgetos vistos al través de
la niebla
Todos los obgetos vistos al través de una niebla
parecerán mucho mayores de lo que son verdaderamente:
la causa de esto es, porque la Perspectiva del medio
interpuesto entre la vista y el obgeto no concuerda
su color con la magnitud del obgeto; pues la niebla
es semejante al ayre confuso que se interpone entre
la vista y el orizonte sereno, y el obgeto próximo
á la vista, mirado al través de la niebla
parece que está á la distancia del orizonte,
en el qual una torre muy alta parecerá aun mucho
menor que el obgeto mencionado, si estaba cerca.
CCCXXIV. De la altura de los edificios vistos al través
de la niebla
un edificio cercano la parte que esté mas distante
de la tierra parecerá mas confusa; porque hay
mucha mas niebla entre la vista y lo alto del edificio
que entre aquella y la basa de éste. Una torre
paralela vista á larga distancia por entre la
niebla parecerá mas estrecha conforme se vaya
acercando á su basa. La causa de esto es, por
lo que se dixo en otra parte que la niebla es tanto
mas espesa y mas blanca, quanto mas próxima á
la tierra y por la proposicion 2ª que dice: un
obgeto obscuro parecerd de tanto menor tamaño
quanto mas blanco sea el campo en que se mire. Luego
siendo mas blanca la niebla junto á la tierra
que en la elevacion, es forzoso que la obscuridad de
la torre parezca mas estrecha junto al cimiento que
ácia el capitel.
CCCXXV. De las Ciudades y demas edificios vistos por
parte de tarde, ó por la mañana con niebla
En los edificios vistos á larga distancia por
la mañana ó por la tarde con niebla o
ayre muy grueso solo se percibe la claridad de las partes
iluminadas por el sol, ácia el orizonte, y las
demas partes que no las ve el sol, quedan del color
de una obscuridad mediana ó niebla.
CCCXXVI. Por qué los obgetos mas elevados de
una distancia, parecen mas obscuros en la parte superior
que en la basa, aunque por todas partes sea igual lo
grueso de la niebla
Entre los obgetos vistos al través de la niebla
u otro ayre grueso como vapor ó humo, y á
alguna distancia la parte mas elevada será mas
perceptible; y entre los obgetos de igual elevacion
aquel parecerá mas obscuro, que esté rodeado
de niebla mas obscura, como sucederá á
la vista H, que mirando las torres A B C de igual altura
ve la C remate de la primera torre, en R profundidad
de dos grados de la niebla, y la parte superior de la
torre del medio B la ve en un solo grado de niebla:
luego la parte C parecerá mas obscura que la
B. Lámina XVIII. Figura I.
CCCXXVII. De las manchas de sombra que se dexan ver
en los cuerpos desde lexos
La garganta ó qualquiera otra perpendicular
del cuerpo humano que tenga encima alguna cosa que la
haga sombra, será mas obscura que el obgeto que
cause la sombra. Por consiguiente aquel cuerpo aparecerá
mas iluminado que reciba en sí una masa mayor
de una misma luz. Vea se por exemplo, la parte A á
quien no ilumina luz alguna del cielo F K y la parte
B que la recibe de H K; la C de G K; y la D que la toma
de toda la parte entera F K. Este supuesto, el pecho
de una figura tendrá la misma claridad que la
frente nariz y barba. Mas lo que yo encargo al Pintor
con todo cuidado acerca de los rostros es, que considere
cómo en diversas distancias se pierden diversas
qualidades de sombras, quedando solo la mancha principal
del obscuro, esto es, la cuenca del ojo y otras semejantes;
y al cabo queda todo el rostro obscuro, porque se llegan
á confundir todas las luces, que son muy pequeñas
en comparacion de las medias tintas que tiene: por lo
qual á larga distancia se confunde la qualidad
y quantidad de claros y sombras principales y todo se
convierte en una media tinta. Esta es la causa de que
los árboles y todos los demas cuerpos á
cierta distancia parecen mucho mas obscuros de lo que
son en sí, quando se miran de cerca. Pero despues
el ayre interpuesto entre ellos y la vista los va aclarando
y tiñéndolos de su azul; pero mas bien
azuléan las sombras que la parte iluminada, que
es en donde se advierte mejor la verdad de los colores.
Lamina XIX.
CCCXXVIII. Por que parecen azules las sombras
que se advierten en una pared blanca a la caida de la
tarde
Las sombras de los cuerpos producidas del resplandor
del sol al tiempo de ponerse, parecen siempre azules.
La razon de la proposición 11ª que dice:
la superficie de qualquier cuerpo opaco participa del
color de su obgeto. Luego estando la blancura de la
pared sin color alguno, se tenira del color de los objetos
que tiene, los quales en este caso son el sol y el cielo:
y como el sol por la tarde se pone rubicundo y el cielo
es azul, la parte umbrosa que no mira al sol (pues como
dice la proposición 8ª: ningun luminoso
mira la sombra del cuerpo a quien ilumina) sera vista
del cielo: luego por la misma proporcion la sombra derivativa
herira en la pared blanca imprimiendo el color azul,
y la parte iluminada por el sol tendra el color encendido
como el.
CCCXXXI. Del humo
El humo es mas transparente y obscuro ácia los
extremos de los globos que forma, que ácia el
medio.
El humo se mueve obliquamente á proporcion del
ímpetu del viento que lo mueve. El humo tiene
tantos colores diferentes, quantas son las cosas que
lo producen
El humo no produce sombras terminadas, y sus contornos
están tanto mas deshechos quanto mas distantes
de su causa. Los obgetos que están detras de
él quedan obscurecidos á proporcion de
lo espeso que sea el humo, el qual será tanto
mas blanco quanto mas próximo á su principio,
y tanto mas azul, quanto mas remoto.
El fuego parecerá mas ó menos obscuro,
segun la cantidad de humo que se ponga delante de la
vista.
Quando el humo esta mas lexano, los obgetos que están
detras están mas claros.
Pintese un pais confuso, como si hubiera una espesa
niebla, con humo en diversas partes, dexándose
ver la llama que siempre hay al principio de sus mas
densos globos; y los montes mas altos se verán
mas distintamente en su cima que en su falda, como sucede
quando hay mucha niebla.
CCCXXXII. Varios preceptos para la Pintura
Toda superficie de cuerpo opaco participa del color
que tenga el obgeto transparente que se halle entre
la superficie y la vista: y tanto mas intensamente quanto
mas denso sea el obgeto y quanto mas apartado esté
de la vista y de la superficie.
El contorno de todo cuerpo opaco debe estar menos decidido
á proporcion de lo distante que esté de
la vista.
La parte del cuerpo opaco que esté mas próxima
á la luz que la ilumina, estará mas clara;
y la que se halle mas cercana á la sombra que
la obscurece, mas obscura.
Toda superficie de cuerpo opaco participa del color
de su obgeto con mas ó menos impresion segun
lo remoto ó cercano que se halle dicho obgeto,
o segun la mayor o menor fuerza de su color. Los obgetos
vistos entre la luz y la sombra parecerán de
mucho mas relieve que en la luz ó en la sombra.
Si las cosas lexanas se pintan muy concluidas y decididas
parecerá que están cerca; por lo que procurará
el Pintor que los obgetos se distingan á proporcion
de la distancia que representan. Y si el obgeto que
copia tiene el contorno confuso y dudoso lo mismo lo
debe imitar en la Pintura.
En todo obgeto distante parece su contorno confuso
y mal señalado por dos razones: la una es porque
llega á la vista por un ángulo tan pequeño
y se disminuye tanto, que viene á sucederle lo
que á los obgetos pequeñísimos
que aunque estén arrimados á la vista,
no es posible el distinguir su figura, como por exemplo
las uñas de los dedos las hormigas, ócosa
semejante. La otra es, que se interpone entre la vista
y el obgeto tanto ayre, que por sí se vuelve
grueso y espeso y con su blancura aclara las sombras,
y de obscuras las vuelve de un color que tiene el medio
entre el negro y el blanco, que es el azul.
Aunque la larga distancia hace perder la evidencia
de la figura de muchos obgetos; con todo aquellos que
estén iluminados por el sol parecerán
con mucha claridad y distincion; pero los que nó
quedarán rodeados de sombra y confusamente. Y
como el ayre quanto mas baxo es mas grueso los obgetos
que estén en baxo llegarán á la
vista no distintamente; y al contrario.
Ouando el sol pone encendidas á las nubes que
se hallan por el orizonte, participarán tambien
del mismo color aquellos obgetos, que por lo distantes
parecían azules: de aqui se originará
una tinta con lo azul y lo roxo que dará mucha
alegria y hermosura áun pais, y todos los obgetos
que reciban la luz de éste rosicler si son densos,
se verán muy distintamente y de color encendido.
El ayre, igualmente para que esté transparente
participará tambien de éste mismo color,
á manera del que tienen los lirios.
El ayre que se halla entre el sol y la tierra al tiempo
de ponerse aquel ó al salir, debe siempre ocupar
todas las cosas que están detras de él
mas que ninguna otra parte. Esto es porque el ayre entonces
tira mas á blanco.
No se señalarán los perfiles ó
contornos de un cuerpo de modo que insista sobre otro
sino que cada figura resalte por si misma.
Si el término de una cosa blanca insiste sobre
otra cosa blanca, si es curvo, hará obscuro por
su naturaleza y será la parte mas obscura que
tenga la masa luminosa: pero si cae sobre campo obscuro
entonces el término parecerá la parte
mas clara de la masa obscura.
La figura que insista en campo mas variado resaltará
mas que qualquiera otra.
A larga distancia lo primero que se pierde es el término
de aquellos cuerpos de color semejante, si se mira el
uno sobre el otro, como quando se ve la copa de una
encina sobre otra. A mayor distancia se perderá
de vista el término o contorno de los cuerpos
que tengan una media tinta. Si insisten unos sobre otros,
como árboles, barbechos, murallas, ruinas, montes
o peñascos; y lo último se perderá
el término de los cuerpos que caygan claro sobre
obscuro, y obscuro sobre claro.
De dos obgetos colocados á igual altura sobre
la vista, el que esté mas remoto de ella parecerá
que está mas baxo: pero si están situados
baxo los ojos el mas próximo á la vista
parecerá mas baxo: y los paralelos laterales
concurrirán al parecer en un punto (30).
Los obgetos situados cerca de un rio se divisan menos
á larga distancia que los que están lexos
de qualquier sitio húmedo ó pantanoso.
Entre dos cosas igualmente densas la que esté
mas cerca de la vista parecera mas enrarecida y la mas
remota, mas densa.
El ojo cuya pupila sea mayor verá los obgetos
con mayor tamaño. Esto se demuestra mirando un
cuerpo celeste por un pequeño agugero hecho con
una aguja en un papel, en el qual como la luz no puede
obrar sino en un espacio muy corto parece que el cuerpo
disminuye su magnitud respecto de los grados que se
quitan á la luz.
El ayre grueso y condensado, interpuesto entre un obgeto
y la vista, confunde el contorno del obgeto y lo hace
parecer mayor de lo que es en sí. La razon es,
porque la Perspectiva lineal no disminuye el ángulo
que lleva al ojo las especies de aquel obgeto, y la
perspectiva de los colores la impele y mueve á
mayor distancia de la que tiene; y asi la una lo aparta
de la vista, y la otra lo conserva en su, magnitud.
Quando el sol esta en el ocaso la niebla que cae condensa
el ayre y los obgetos á quienes no alcanza el
sol quedan obscurecidos y confusos, poniéndose
los otros á quienes da el sol de color encendido
y amarillo segun se advierte al sol quando va á
ponerse. Estos obgetos se perciben distintamente en
especial si son edificios y casas de alguna Ciudad o
lugar, porque entonces la sombra que hacen es muy obscura
y parece que aquella claridad que tienen nace de una
cosa confusa é incierta; porque todo lo que el
sol no registra queda de un mismo color.
El obgeto iluminado por el sol lo es tambien por el
ayre, de modo que se producen dos sombras de las quales
aquella será mas fuerte, cuya linea central se
dirija en derechura al sol. La linea central de la luz
primitiva y derivativa ha de coincidir con la línea
central de la sombra primitiva y derivativa (31).
Mirando al sol en el poniente hace el espectáculo
mas hermoso, pues entonces ilumina con sus rayos los
corpulentos árboles del campo y los tiñe
á todos de su color, quedando lo restante de
cada uno de estos obgetos con poco relieve; porque
como solo reciben la luz del ayre, tienen poca diferencia
entre si sombras y claros, y por eso resaltan poco.
Las cosas que en ellos sobresalen algo, da en ellas
el sol, y, como queda dicho, se imprime en ellas su
color: por lo que con la misma tinta que se pinte el
sol se ha de mezclar aquella con que el Pintor toque
los claros de estos obgetos.
Muchas veces sucede que una nube parece obscura sin
que la haga sombra otra nube separada de ella; y esto
sucede segun la situacion de la vista; porque suele
verse solo la parte umbrosa de la una, y de la. otra
la parte iluminada.
Entre varias cosas que estén á igual
altura la que esté mas distante de la vista parecerá
mas baxa: la nube primera aunque está mas baxa
que la segunda, parece que está mas alta, como
demuestra en la figura XIX el segmento de la pirámide
de la primera nube baxa U A, respecto de la segunda
N M. Esto sucede quando creemos ver una nube obscura
mas alta que otra iluminada por los rayos del sol en
oriente ó en occidente.
CCCXXXIII. Por qué una cosa pintada aunque la
perciba la vista baxo el mismo ángulo que de
otra mas distante, no parece nunca tan remota como la
otra que lo esta realmente
Supongamos que en la pared B C pinto yo una casa que
ha de fingir que dista una milla; y despues pongo otra
que está realmente á la misma distancia,
y ambas están de tal modo que la pared A C corta
la pirámide visual con segmento igual: digo que
nunca parecerán á la vista estos dos obgetos
ni de igual tamaño, ni de igual distancia. Figura
XX. (32).
CCCXXXIV. De los campos
El campo de las figuras es una parte principalísima
de la Pintura en los quales se advierte distintamente
el término de aquellos cuerpos que son naturalmente
convexós y la figura de ellos aún quando
su color sea el mismo que el del campo. La razon es,
porque el término convexó de un cuerpo
no recibe la luz del mismo modo que la recibe lo demas
del campo, pues muchas veces será aquel mas claro
o mas obscuro que éste. Pero si en éste
caso el término de un cuerpo viniese á
quedar del mismo color que el campo, sin duda quedaria
muy confusa su figura en aquella parte; lo qual debe
evitar ingeniosamente el Pintor habil, puesto que su
fin no es otro que el de que las figuras resalten bien
sobre el campo; y en las circunstancias dichas sucede
al contrario, no solo en la Pintura, sino tambien en
las cosas de bulto.
CCCXXXV Como se ha de juzgar una obra de Pintura
Primeramente se ha de ver si las figuras tienen aquel
relieve que conviene al sitio en que estan; después
la luz que las ilumina, de modo que no haya las mismas
sombras a los extremos del quadro que en el medio; porque
una cosa es estar circundado de sombras, y otra el tener
sombra solo de un lado. Las figuras que estan hacia
el centro del quadro estan rodeadas de sombra, porque
las quitan la luz las otras que se interponen; y las
que se hallan entre la luz y las demas del quadro solo
tienen sombra de un lado: porque por una parte esta
la composición de la historia que representa
la obscuridad, y donde no esta esta da el resplandor
de la luz que esparce claridad. En segundo lugar se
examinara si la composición o colocación
de las figuras esta arreglada al caso que se quiere
representar en el quadro. Y en tercer lugar se notara
si las figuras tienen la precisa viveza cada una en
particular.
CCCXXXVI. Del relieve de las figuras distantes de la
vista
El cuerpo opaco que esta mas apartado de la vista,
demostrara menos relieve; porque el ayre interpuesto
altera las sombras, por ser mucho mas claro que ellas,
y las aclara, con lo cual se quita la fuerza del obscuro,
que es lo que le hace perder el relieve.
CCCXXXVII Del contorno de los miembros iluminado
Quanto mas claro sea el campo, mas obscuro parecera
el termino de un miembro iluminado; y quanto mas obscuro
sea aquel, mas claro parecera este. Y si el termino
es plano e insiste sobre campo claro de igual color
que la claridad del termino, debe ser este insensible.
CCCXXXVIII. De los contornos
Los contornos de las cosas de segundo termino no han
de estar tan decididos como los del primero. Por lo
qual cuidara el Pintor de no terminar con inmediación
los objetos del quarto termino con los del quinto, como
los del primero con el segundo; porque el termino de
una cosa con otra es la misma naturaleza que la linea
matemática, mas no es linea; pues el termino
de un color es principio de otro color, y no se puede
llamar por esto linea; porque no se interpone nada entre
el termino de un color antepuesto a otro, sino el mismo
termino, el qual por si no es perceptible. Por cuya
razon en las cosas distantes no debe expresarlo mucho
el Pintor.
CCCXXXIX. De las encarnaciones y de los objetos remotos
de la vista
En las figuras y demas objetos remotos de la vista
solo debe poner el Pintor las masas principales de claro
y obscuro sin decisión total, sino confusamente;
y las figuras de este genero solo se han de pintar quando
se finge que el ayre está nublado ó al
acabar el dia: y sobre todo guárdese de hacer
sombras y claros recortados, como ya he dicho, porque
luego mirándolas de lexos, no parecen sino manchas,
y desgracian mucho la obra. Acuérdese tambien
el Pintor que nunca debe hacer las sombras de manera
que lleguen á perder por su obscuridad el color
local de donde se producen, si ya no es que se halla
la figura situada en un parage tenebroso. Los perfiles
no han de estar muy decididos; los cabellos no han de
ir separados, y solo en las cosas blancas se ha de tocar
el claro de la luz con blanco puro, el qual ha de demostrar
la primitiva belleza de aquel color en donde se coloca.
CCCXL. Varios preceptos para la Pintura
El contorno y figura de qualquier parte de un cuerpo
umbroso no se puede distinguir ni en sin sombras, ni
en sus sombras, ni en sus claros, pero las partes interpuestas
entre la luz y la sombra de tales cuerpos se distinguen
exáctamente. La Perspectiva que se usa en la
Pintura tiene tres partes principales: la primera trata
de la disminucion que hace el tamaño de los obgetos
á diversas distancias: la segunda trata de la
diminucion de sus Colores; y la tercera del obscurecimiento
y confusion de contornos que sobreviene á las
figuras vistas desde varias distancias.
El azul del ayre es un color compuesto de claridad
y tinieblas. Llamo á la luz causa de la iluminacion
del ayre en aquellas partículas húmedas
que están repartidas por todo él: las
tinieblas son el ayre puro que no está dividido
en átomos ó particulas húmedas
en donde puedan herir los rayos solares. Para esto puede
servir de exemplo el ayre que se interpone entre la
Vista y una montaña sombría á causa
de la muchedumbre de árboles que en ella hay,
o sombría solamente en aquella parte en donde
no da el sol, y entonces el ayre se vuelve azul alli,
y no en la parte luminosa, ni menos en donde la montaña
esté cubierta de nieve.
Entre cosas igualmente obscuras y distantes, la que
insista sobre campo mas claro, se verá con mas
distincion; y al contrario.
El obgeto que tenga mas blanco y negro tendrá
asimismo mas relieve que qualquier otro: no obstante,
el Pintor debe poner en sus figuras las tintas mas claras
que pueda; pues si su color es obscuro, quedan con poco
relieve y muy confusas desde lexos; porque entonces
todas las sombras son obscuras, y en un vestido obscuro
hay poca diferencia entre la luz y la sombra, lo que
no sucede en los colores claros.
CCCXLI. Por que las cosas copiadas perfectamente del
natural no tienen al parecer el mismo relieve que el
original
Es posible que una pintura, aunque imite con suma perfeccion
al natural en el contorno, sombras luces y colorido,
parezca del mismo relieve que el original, si ya no
es que se mire éste á una larga distancia
y solo con un ojo. Pruébase asi: sean los ojos
A B que miran al obgeto C con el concurso de las lineas
centrales de ellos A C, B C: digo que las lineas laterales
de las referidas centrales registran el espacio G D
que está detras del obgeto, y el ojo A ve todo
el espacio E D, y el B todo el P G. Luego ambos ojos
registran toda la parte P E detras del obgeto C
de modo que éste queda transparente segun la
definicion de la transparencia, detras de la qual nada
puede ocultarse y esto es lo que no puede suceder quando
con solo un ojo se mira un obgeto mayor que él.
Esto supuesto, queda probado nuestro aserto; porque
una cosa pintada ocupa todo el espacio que tiene detras,
y por ninguna parte es posible registrar cosa alguna
del lugar que tiene á su espalda su circunferencia.
Figura XXI.
CCCXLII. Las figuras han de quedar despegadas del campo
de la vista: esto es, de la pared donde están
pintadas
Puesta una figura en campo claro é iluminado,
tendrá mucho mas relieve que en otro obscuro.
La razon es, porque para dar relieve á una figura,
se la sombrea aquella parte que está mas remota
de la luz, de modo que queda mas obscura que las otras;
y yendo luego á finalizar en campo obscuro tambien,
se confunden enteramente los contornos por lo qual si
no le viene bien el poner algun reflexo, queda la obra
sin gracia, y desde luego no se distinguen mas que las
partes luminosas, y parece que las sombreadas son parte
del campo, con lo qual quedan las figuras como cortadas,
y resaltan tanto menos, quanto mas obscuro es el campo.
CCCXLIII. Maxima de Pintura
Las figuras tienen mucha mas gracia si están
con luz universal, que quando solo las alcanza una luz
escasa y particular: porque la luz grande y clara abraza
todos los relieves del cuerpo, y las pinturas hechas
de éste modo parecen desde lexos muy agraciadas;
pero las que tienen poca luz, están cargadas
de sombra de modo que vistas desde lexos, no parecen
sino manchas obscuras.
CCCXLIV. Del representar los varios paises del mundo
En los parages marítimos ó cercanos al
mar que están al mediodia no se debe representar
el invierno en los árboles y prados del mismo
modo que en los paises remotos del mar que están
al norte, excepto aquellos árboles que cada año
echan hoja (33)
CCCXLV. Del representar las quatro estaciones del año
El otoño se representará pintando todas
las cosas adequadas á ésta estacion haciendo
que empiecen las hojas de los árboles á
ponerse amarillas en las ramas mas envejecidas, mas
ó menos, segun la esterilidad ó fertilidad
del terreno en donde se halla la planta; y no se ha
de seguir la práctica de muchos que pintan todos
los géneros de árboles aunque haya entre
ellos alguna distancia, con una misma tinta verde; pues
el color de los prados y peñascos, y el principio
de cada planta varía siempre en la hay infinita
variedad.
CCC CLVI. Del pintar el viento
Quando se representan los soplos del viento, ademas
del abatimiento de las ramas y movimiento de las hojas
ácia la parte del ayre, se deben figurar tambien
los remolinos del polvo sutil mezclado con el viento
tempestuoso.
CCCXLVII. Del principio de la lluvia
La lluvia cae por entre el ayre á quien obscurece,
y por el lado del sol se ilumina y toma la sombra del
opuesto, como se ve en la niebla; y la tierra se obscurece,
porque la lluvia la quita el resplandor del sol. Los
obgetos que se ven á la otra parte de la lluvia,
no se pueden distinguir sino confusamente; pero los
que están próximos á la vista se
perciben muy bien; y mucho mejor se distinguirá
un obgeto vista entre la lluvia umbrosa, que entre la
lluvia clara. La razon es, porque los obgetos vistos
entre lluvia umbrosa solo pierden las luces principales;
pero los otros pierden las luces y las sombras: porque
la masa de su claro se mezcla con la claridad del ayre
iluminado, y la del obscuro a se aclara con ella tambien.
CCCXLVIII. De la sombra que hace un puente en el agua
Nunca se verá la sombra de un puente en el agua
que pasa por debaxo, á menos que por haberse
ésta enturbiado, no haya perdido la facultad
de transparentar. La razon es, porque el agua clara
tiene la superficie lustrosa, y unida, y representa
la imagen del puente en todos los parages comprehendidos
entre ángulos iguales entre la vista y el puente:
debaxó de éste transparenta tambien al
ayre en el mismo sitio donde debia estar la sombra del
puente; lo qual no lo puede hacer de ninguna manera
el agua turbia, porque no transparenta, antes bien recibe
la sombra, como hace un camino lleno de polvo.
CCCXLIX. Preceptos para la Píntura
La Perspectiva es la rienda, y el timon de la Pintura.
El tamaño de la figura que se pinte deberá
manifestar la distancia á que se mira. En viendo
una figura del tamaño natural se debe considerar
que está junto á la vista.
CCCL. Sigue la misma materia
La balanza está siempre en la linea central
del pecho que va desde el ombligo arriba, y asi participa
del peso accidental del hombre y del natural. Esto se
demuestra con extender el brazo; pues alargándolo
todo, hace entonces el puño lo mismo que el contrapeso
puesto en el extremo de la romana: por lo qual necesariamente
se echa tanto peso á la otra parte del ombligo,
como tiene el peso accidental del puño; y asi
debe levantarse un poco el talan.
CCCLI. De la Estatua
Para hacer una figura de marmol se hará primero
una de barro, y luego que esté concluida y seca,
póngase en un caxon capaz de contener en su hueco
la piedra de que se ha de hacer la estatua, despues
que se saque la de barro. Puesta, pues, dentro del caxon
ésta, se introducirán por varios agujeros
diversas varas hasta que toquen á la superficie
de la figura cada una por su parte el resto de la vara
que queda fuera se teñirá de negro, y
se señalará cada una de ellas correspondientemente
al agugero por donde entró, de modo que no puedan
trocarse. Sáquese la figura de barro, y métase
la piedra, la qual se irá desvastando por su
circunferencia hasta que las varas se escondan en ella
en el punto de su señal; y para hacer esto con
mas comodidad, el caxon se ha de poder levantar en alto,
llevando siempre la piedra dentro: lo qual se podrá
conseguir facilmente con el auxilio de algunos hierros.
CCCLII. Para dar un barniz eterno d una pintura
Nota
La confusion, obscuridad é inconexion de las
proposiciones de ésta norma es tal, que no es
posible entenderla; por lo qual como la experiencia
enseña que la empresa es punto menos que imposible,
se ha omitido
CCCLIII. Modo de dar el colorido en el lienzo
Póngase el lienzo en el bastidor; desde una
mano ligera de cola, y déxese secar: dibúxese
la figura, y pintense luego las carnes con pinceles
de seda, y estando fresco el color, se irán esfumando
ó deshaciendo las sombras segun el estilo de
cada uno. La encarnacion se hará con albayalde,
laca y ocre las sombras con negro y mayorica, y un poco
de laca ó lapiz roxo (34).
Deshechas las sombras se dexarán secar y luego
se retocarán en seco con laca y goma, que haya
estado mucho tiempo en infusion con agua engomada, de
modo que esté líquida, lo que es mucho
mejor; porque hace el mismo oficio, y no da lustre.
Para apretar mas las sombras, tómese de la laca
dicha y tinta (de la China), y con ésta sombra
se pueden sombrear muchos colores; porque es transparente,
como son el azul, la laca y otras varias sombras: porque
diversos claros se sombrean con laca simple engomada
sobre la laca destemplada, o sobre el bermellon templado
y seco.
CCCLIV. Máxima de Perspectiva para la Pintura
Quando en el ayre no se advierta variedad de luz y
obscuridad, no hay que imitar la perspectiva de las
sombras, y solo se ha de practicar la perspectiva de
la disminucion de los cuerpos, de la diminucion de los
colores, y de la evidencia ó percepcion de los
obgetos contrapuestos á la vista. Esta es la
que hace parecer mas remoto á un mismo obgeto
en virtud de la menos exácta percepcion de su
figura. La vista no podrá jamas sin movimiento
suyo conocer por la Perspectiva lineal la distancia
que hay entre uno y otro objeto, sino con el auxilio
de los colores.
CCCLV. De los obgetos
La parte de un obgeto que esté mas cerca del
cuerpo luminoso que le ilumina será mas clara.
La semejanza de las cosas en cada grado de distancia
pierde su potencia: esto es, quanto mas distante se
halle de la vista, tanto menos se percibirá por
la interposicion del ayre su semejanza.
CCCLVI. De la disminucion de los colores y de los cuerpos
Obsérvese con cuidado la disminucion de qualidad
de los colores, junto con la de los cuerpos en donde
se emplean
CCCLVII. De la interposición de un cuerpo transparente
entre la vista y el obgeto
Quanto mayor sea la interposición transparente
entre la vista y el obgeto, tanto mas se transmuta el
color de éste en el de aquel. Quando el obgeto
se interpone entre la luz y la vista por la línea
central, que va desde el centro de la luz al del ojo,
entonces quedará e lo bgeco absolutamente privado
de luz.
CCCLVIII. De los paños de las figuras y sus
pliegues
Los paños de las figuras deben tener sus pliegues
según como ciñen los miembros a quienes
visten: de modo que en las partes iluminadas no se debe
poner un pliegue de sombra muy obscura, ni en los obscuros
se debe tampoco poner un pliegue muy claro: igualmente
deben ir los pliegues rodeando en cierto modo los miembros
que cubren, y no con lineamientos que los corten, ni
con sombras que hundan la superficie del cuerpo vestido
mas de lo que debe estar; sino que deben pintarse los
paños de suerte que no parezca que no hay nada
debaxo de ellos, o que es solo un lio de ropa que se
ha desnudado un hombre, como hacen muchos, los quales
enamorados de la multitud de pliegues, amontonan una
infinidad de ellos en una figura, olvidandose del efecto
para que sirve el paño, que es para vestir y
rodear con gracia los miembros en donde esta, y no llenarlos
de ayre o de pompas abultadas en todas las partes iluminadas.
No por esto digo que no se deba poner un buen partido
de pliegues; pero esto se ha de hacer en aquellos parages
en donde la figura recoge y reune la ropa entre un miembro
ye) cuerpo. Sobre todo cuídese de dar variedad
á los paños en un quadro historiado, haciendo
los pliegues de una figura grandes á lo largo,
y esto en los paños recios ; en otra muy ligeros
y sueltos, y que no sea obliqua su direccion; y en otras
torcidos.
CCCLIX. De la naturaleza de los pliegues de los paños
Muchos gustan de hacer en un partido de pliegues ángulos
agudos y muy señalados: otros quieren que apenas
se conozcan; y otros finalmente no admiten ángulo
alguno, sino en vez de ellos una linea curva.
CCCLX. Cómo se deben hacer los pliegues de los
paños
Aquella parte del pliegue que se halla mas remota de
sus estrechos términos se arrimará mas
á su primera disposicion. Todas las cusas por
naturaleza desean mantenerse en su ser: el paño
como es igualmente tupido y recio por un lado como por
otro, quiere siempre estar plano; y asi quando se halla
obligado con algun pliegue o doblez á dexar su
natural propension, en observando la fuerza que hace
en aquella parte en donde esta mas oprimido, se verá
que en el parage mas remoto de ésta opresion
se va acercando á su primer estado natural, esto
es, á estar extendido. Sirva de exemplo A B C
pliegue de un paño como el referido. A B sea
el sitio en que el paño está oprimido
y plegado; y habiendo dicho que la parte mas remota
de sus estrechos íntimos se arrimará mas
á su primera disposición; estando la parte
C mas lexos de ellos, será el pliegue mucho mas
ancho en C que en toda su demas extension. Lamina XX.
CCCLXI. Cómo se han de hacer los pliegues en
los paños
En un paño no se deben amontonar confusamente
muchos pliegues, sino que solamente se deben emplear
estos en los parages en que agarra á aquellos
la mano ó el brazo, y lo restante debe dexarse
suelto naturalmente. Los pliegues se deben copiar del
natural; esto es, si se quiere hacer un paño
de lana, háganse los pliegues segun los dé
el natural; y si de seda ó paño muy fino,
ó de tela grosera, se irán diversificando
segun la naturaleza de cada cosa; y no acostumbrarse,
como muchos, á los pliegues de un modelo vestido
de papel; pues te apartará considerablemente
de la verdad.
CCCLXII. De los pliegues escorzados
En donde la figura escorza se han de poner mas pliegues
que en donde no escorza; y los miembros deben estar
rodeados de pliegues espesos, y que giren al rededor
de ellos, Sea E el punto de la vista; M N alarga el
medio de cada uno de los círculos de sus pliegues,
por estar mas remotos de la vista; N O los demuestra
rectos, porque se ven de frente; y P Q, al contrato.
Lamina XXI.
CCCLXIII. Del efecto que hacen d la vista los pliegues
Las sombras que se interponen entre los pliegues de
las ropas que rodean un cuerpo humano serán tanto
mas obscuras, quanto mas en derechura estén de
la vista las concavidades que producen las tales sombras;
quiero de decir, quando se halle la vista entre la masa
del claro y la del obscuro de la figura.
CCCLXIV. De los pliegues de las ropas
Los pliegues de las ropas en qualquiera disposicion
deben demostrar con sus lineamentos la actitud de la
figura, de modo que no quede duda alguna de ella á
quien la mire: ni tampoco ha de cubrir un pliegue con
su sombra un miembro de suerte que parezca que penetra
la profundidad del pliegue por la superficie del miembro
vestido. Si se pintan figuras con muchas vestiduras,
cuidese de que no parezca que la última de estas
cubre solo los huesos de la tal figura, sino los huesos
y la carne juntamente con las de mas ropas que la cubren,
con el volumen que requiera la multitud de las vestiduras.
CCCLXV. Del orizonte representado en las ondas del
agua
El orizonte se representará en el agua por el
lado que alcanza la vista y el mismo orizonte, segun
la proposicion o, como demuestra el orizonte F á
quien mira el lado B C, y la vista igualmente. Y asi
quando el Pintor tenga que representar un conjunto de
aguas, advierta que no podrá ver el color de
ellas, sino segun la claridad ú obscuridad del
sitio en donde él se halle, mezclado con el color
de las demas cosas que haya delante de él (35).
Lamina XVIII. Figura II
Ver Tratado de pintura VI
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