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( Código
deodontológico básico de las Logias Masónicas,Introducción
por F. Miñarro . www.euskalnet.net/graal/")
)
Es
en el seno de las antiguas corporaciones de constructores
de la Edad Media europea donde tomó forma la corriente
iniciática que hoy conocemos como Masonería. No quiere
esto decir, en absoluto, que la tradición masónica,
en tanto que transmisión de una influencia espiritual
"no-humana", deba remitirse históricamente
a una determinada época o circunstancia. En realidad,
este error depende de una concepción de la iniciación
como algo de orden simplemente "moral" o
"social", y semejante actitud es consecuencia
de un punto de vista esencialmente exterior y "profano".
Tampoco la tradición masónica -así como cualquier
otra tradición iniciática legítima, en tanto que implica
una transmisión regular- puede ser reducida a un sentido
exclusivamente psicológico, de donde se derivaría
su existencia como un simple producto del "espíritu
humano". Ciertamente, la Masonería sería impensable
si no tenemos en cuenta la noción de la unidad tradicional
primordial y las sucesivas adaptaciones de ésta a
las circunstancias determinadas por el desarrollo
cíclico de la manifestación y por las diferentes mentalidades
de los pueblos a las que está dirigida. Decir que
la Masonería "tomó forma" en las antiguas
corporaciones medievales significa que éstas proporcionaron
la base y el "molde" adecuado para su expresión
en tanto que modelo iniciático de características
propias, ligado a un oficio artesanal; este modelo
no deja de ser una expresión de una verdad no histórica,
y es así como debe entenderse su origen "from
immemorial time".
Por otra parte, la
usual división de la Masonería en "operativa"
y "especulativa", entendiendo por la primera
las corporaciones de constructores medievales y
por la segunda la organización "filantrópica"
y "filosófica" derivada del progresivo
predominio en las logias de los "Masones aceptados",
y cuyo nacimiento data del s. XVIII, no implica
sino la fijación en el aspecto más exterior y superficial
de la misma. Se pretende que la Masonería "especulativa",
al haber prescindido del oficio, si no evidentemente
en sus símbolos y ritos, sí en sus aspectos formales,
representaría un progreso en sentido "intelectual"
y respondería a concepciones de un nivel más elevado.
En realidad, el paso de lo "operativo"
a lo "especulativo" representa exactamente
lo contrario de lo que la mentalidad moderna quiere
ver ahí. Lejos de constituir un "progreso",
se trata más bien de un empobrecimiento y un olvido
de lo que es la "realización" -y es esto
lo que verdaderamente significa el término "operativo"-
para no dejar subsistir más que una visión puramente
teórica de la iniciación, una "especulación"
que es un "reflejo", es decir, un conocimiento
indirecto, por oposición al conocimiento efectivo
y directo. Tal conocimiento efectivo no es sino
la realización iniciática (1).
Aunque el saber iniciático
es propiamente una transmisión, y como tal tiene
sus propios medios, diferentes por completos de
la educación profana, La Masonería medieval y cristiana
dejó algunos documentos escritos -hoy en día prácticamente
desaparecidos- en los que se conservaron cuidadosamente
algunas normas generales, leyes fundamentales e
interpretaciones míticas, a los que genéricamente
se denomina "Old Charges" (Antiguos Deberes).
El más antiguo que se conoce es el manuscrito Regius,
del que aquí ofrecemos la traducción al castellano.
El Poema Masónico,
o Manuscrito Real (Regius), también llamado Manuscrito
Halliwell, por el nombre del primer editor, data
de alrededor de 1390. Publicado en 1840 por James
O. Halliwell (en The early History of freemasonry
in England), es mencionado en 1670 en un inventario
de la biblioteca John Theyer. Ésta fue vendida a
Robert Scott (de donde un nuevo inventario en 1678).
El manuscrito perteneció después a la biblioteca
real hasta 1757 (y de ahí su nombre de "Regius"),
fecha en la cual el rey Jorge II lo donó al Museo
Británico, donde se ha conservado hasta la actualidad.
El manuscrito fue posteriormente publicado, entre
otros, por D. Knoop, G. P. Jones y D. Hamer, The
Regius MS (B. M. Bibb. Reg. 17-771), Manchester,
1938, junto con el manuscrito Cooke, de la primera
década del siglo XV, y reeditado en 1963 (University
Press, Manchester). Un análisis detallado del mismo
fue publicado en francés por Findel (Histoire de
la Franc-Maççonerie, t. I, pp. 86 a 96, y también
por E. Jouin (Le Livre des constitutions maçonniques).
La mejor edición de este venerable documento en
facsímil data de 1970, y estuvo a cargo de The Masonic
Book Club, Bloomington, Illinois (reimpreso en 1975).
Está seguido por un comentario de J. F. Smith, e
incluye una versión en inglés moderno de R. H. Baxter
y un glosario. Posteriormente, la revista de investigación
histórica de la logia Villard de Honnecourt, de
la Gran Logia Nacional Francesa, publicó el manuscrito,
presentado por E. Mazet y traducido por éste y por
A. Crépin: Travaux de la Loge de recherches Villard
de Honnecourt, nº 6, 1983, pp. 19-121 (Cf. Pere
Sánchez Ferré, introducción a J. Anderson, "La
Constitución de 1723", y otros textos, Barcelona,
Alta Fulla, 1998). Para la presente traducción nos
hemos basado en el original inglés y en la trad.
francesa de E. M. de Carlo, localizable en http://www.franc-maconnerie.org/chdioux/regius.htm.
Hemos preferido prescindir de la rima en la traducción,
aunque la estructura de pareados puede observarse
en el texto original.
El poema, compuesto
de 794 versos en inglés antiguo, que riman en pareado,
demuestra que los "misterios" de la confraternidad
eran practicados en Inglaterra en el siglo XIV.
Hay indicios que permiten atribuir la obra a un
sacerdote, que quizá ejerciera las funciones de
capellán o de secretario. Los versos 143 a 146 parecen
probar que la Franc-Masonería ya aceptaba miembros
extraños al oficio.
El Regius se compone
de las siguientes partes:
- - Fundación de la
Masonería en Egipto por Euclides.
- - Introducción de
la Masonería en Inglaterra bajo el reinado de Adelstonus
(rey sajón, 925-939).
- - Los Deberes: quince
artículos.
- - Los Deberes: quince
puntos.
- - Relato de los
Cuatro Coronados.
- - Relato de la Torre
de Babel.
- - Las siete artes
liberales.
- - Exhortación sobre
la misa y cómo conducirse en la iglesia.
- - Instrucción sobre
las buenas maneras.
NOTAS A LA INTRODUCCIÓN
- 1. Cf., a este respecto,
René Guénon, Aperçus sur lInitiation, cap.
XXIX, "Operativo y especulativo", París,
Ed. Traditionnelles, 1946.
AQUÍ COMIENZAN
LOS ESTATUTOS DEL ARTE DE LA GEOMETRÍA SEGÚN EUCLIDES
- Quienquiera que
bien desee leer y buscar,
- Podrá hallar escrito
en un viejo libro
- De grandes señores
y damas la historia,
- Que, ciertamente,
muchos hijos tenían;
- Pero no poseían
tierras para vivir de ellas,
- Ni en la ciudad,
ni en los campos o los bosques;
- Un consejo les dieron
a todos ellos:
- Para decidir en
bien de estos niños,
- Acerca de cómo podrían
ganarse la vida
- Sin grandes penurias,
cuitas ni luchas;
- Y también para la
multitud que llegará,
- Algunos de ellos
fueron enviados
- A buscar grandes
clérigos,
- Para que les enseñaran
buenos oficios;
- Y nos les rogamos,
por el amor de nuestro Señor,
- Para que nuestros
hijos encontraran trabajo,
- Y pudieran así ganarse
la vida,
- De forma honesta
y muy segura.
- Ya en aquellos tiempos,
por la buena geometría,
- Este honesto oficio
que es la masonería
- Fue ordenado y creado
de tal manera,
- Concebido por todos
estos clérigos;
- Gracias a sus oraciones
ellos inventaron
- La geometría.
- Y le dieron el nombre
de masonería
- Al más honrado de
todos los oficios.
- Los hijos de estos
señores se aplicaron
- En el aprendizaje
del oficio de la geometría,
- Lo cual hicieron
muy cuidadosamente;
- La oración de los
padres, y también de las madres,
- Les puso en este
honrado oficio,
- Y aquel que mejor
lo aprendía, y era honesto,
- Y superaba en atención
a sus compañeros,
- Si en este oficio
les aventajaba,
- Debía ser más honrado
que el último.
- Este gran clérigo
se llamaba Euclides,
- Su nombre era conocido
en todo el mundo.
- Pero este gran clérigo
ordenó
- A quien más elevado
estaba en este grado,
- Que debía enseñar
a los más simples de espíritu
- Para ser perfecto
en este honrado oficio;
- Y así debían instruirse
el uno al otro,
- Y amarse juntos
como hermano y hermana.
- También ordenó que
- Maestro debía ser
llamado;
- A fin de que fuera
más honrado,
- Debía ser así entonces
tratado;
- Pero jamás masones
deben llamar a otro,
- En el seno del oficio
entre ellos,
- Ni sujeto, ni servidor,
mi querido hermano;
- Cada uno llamará
a los demás compañeros con amistad,
- Pues de nobles damas
han nacido.
- De esta forma, por
la buena ciencia de la geometría,
- Comenzó el oficio
de la masonería;
- Así fundó el clérigo
Euclides,
- Este oficio de geometría
en tierras de Egipto.
- En Egipto a todos
lo enseñó,
- Y en distintos países
de todas partes,
- Durante muchos años,
según he oído,
- Antes de que el
oficio llegara a este país.
-
- Este oficio llegó
a Inglaterra, como os he dicho,
- En los días del
buen rey Adelstonus;
- Hizo entonces construir
muchas casas en el bosque,
- Y altos templos
de gran renombre,
- Para gozar de ellos
día y noche.
- Este buen señor
amaba mucho el oficio,
- Y quiso mejorar
todas sus partes,
- Por las muchas faltas
que en él encontró.
- Envió a través del
país
- Decir a todos los
masones del oficio,
- Venir a él sin tardanza,
- Para enmendar juntos
tales defectos
- Con buenos consejos,
si fuera posible.
- Un buen grupo reunió
entonces
- De diversos señores,
en su rango,
- Duques, condes y
también barones,
- Caballeros, escuderos
y muchos otros,
- Y los grandes burgueses
de la ciudad,
- Cada uno en su propio
rango;
- Allí estaban todos
juntos,
- Para fundar el estatuto
de los masones.
- Con todo su espíritu
buscaban
- Cómo podrían ser
gobernados;
- Quince artículos
quisieron producir,
- Y otros quince puntos
fueron creados.
-
- AQUÍ COMIENZA
EL ARTÍCULO PRIMERO
-
- El primer artículo
de esta geometría:
- El maestro masón
debe ser digno de confianza
- A la vez constante,
leal y sincero,
- Y jamás tendrá nada
que lamentar;
- Y pagará a sus compañeros
según el coste
- De las vituallas,
que tú bien conoces;
- Y págales justamente,
y de buena fe,
- Lo que puedan merecer;
- Y evita, por amor
o por temor,
- Que ninguna de las
partes acepte ventajas,
- Ni del señor ni
del compañero, sea cual sea,
- De ellos no aceptes
ningún tipo de prebendas;
- Y como un juez mantente
íntegro,
- Y entonces a ambos
harás buen derecho;
- Y en verdad haz
esto allá donde te encuentres,
- Tu honor, tu provecho,
será el mejor.
-
- ARTÍCULO
SEGUNDO
-
- El segundo artículo
de buena masonería,
- Como vos debéis
entender especialmente,
- Que todo maestro,
que sea masón,
- Debe asistir a la
asamblea general,
- Para lo cual le
será comunicado
- El lugar en que
se celebrará.
- Y a esta asamblea
debe acudir,
- Salvo si hay una
excusa razonable,
- O sea desobediente
al oficio,
- O se abandone a
la mentira,
- O esté tan gravemente
enfermo
- Que no pueda venir
a ella;
- Ésta es una excusa
buena y válida,
- Para esta asamblea,
si es sincera.
-
- ARTÍCULO
TERCERO
-
- En verdad, el tercer
artículo es
- Que el maestro no
tome aprendiz,
- Salvo si puede asegurarle
alojamiento
- Con él por siete
años, como os digo,
- Para aprender su
oficio, y que le sea de provecho;
- En menos tiempo
no será apto
- Ni provechoso para
su señor, ni para él,
- Como podéis comprender
por buena razón.
-
- ARTÍCULO
CUARTO
-
- El cuarto artículo
éste debe ser,
- Que el maestro debe
vigilar,
- En no tomar a un
siervo como aprendiz,
- Ni embaucarle por
su propio bien;
- Pues el señor al
que está ligado
- Bien puede buscar
aprendiz donde quiera.
- Si en la logia fuera
enseñado
- Mucho desorden podría
causar,
- Y en tal caso podría
ocurrir
- Que algunos se entristecieran,
o todos.
- Pues todos los masones
que serán
- Todos unidos estarán.
- Si un siervo en
el oficio permaneciese,
- De diversos desórdenes
os podría hablar:
- Para tener paz,
y honestidad,
- Tomad un aprendiz
de mejor condición.
- En un antiguo escrito
encuentro
- Que el aprendiz
debe ser de noble nacimiento;
- Y así, muchas veces,
hijos de grandes señores
- Han adoptado esta
geometría, que es muy buena.
-
- ARTÍCULO
QUINTO
-
- El quinto artículo
es muy bueno,
- Que el aprendiz
sea de legítimo nacimiento;
- El maestro no debe,
bajo ningún pretexto,
- Tomar un aprendiz
que sea deforme;
- Ello significa,
como veréis,
- Que todos sus miembros
estén enteros;
- Para el oficio sería
gran vergüenza,
- Formar a un hombre
estropeado, o a un cojo,
- Pues un hombre imperfecto
de nacimiento
- Sería poco útil
al oficio.
- Cada uno puede comprenderlo,
- El oficio quiere
hombres potentes,
- Y un hombre mutilado
no tiene fuerza,
- Como sabéis desde
hace tiempo.
-
- ARTÍCULO
SEXTO
-
- Al sexto artículo
no debéis faltar,
- Que el maestro no
perjudique a su señor,
- Tomando del señor
para el aprendiz,
- Tanto como reciben
sus compañeros, en todo,
- Pues en este oficio
se han perfeccionado,
- Pero aún no el aprendiz,
como comprenderéis,
- Así que sería contrario
a la buena razón
- Dar igual salario
a él y a los compañeros.
- Este mismo artículo,
en tal caso,
- Ordena que el aprendiz
gane menos
- Que sus compañeros,
que son perfectos.
- En diversos puntos,
sabed en cambio,
- Que el maestro puede
instruir a su aprendiz,
- Para que su salario
crezca rápidamente,
- Y antes de que haya
terminado su aprendizaje
- Su salario habrá
en mucho mejorado.
-
- ARTÍCULO
SÉPTIMO
-
- El séptimo artículo,
que ya está aquí,
- Os dirá a todos
vosotros,
- Que ningún maestro,
ni por favor ni por miedo,
- Debe vestir o alimentar
a ningún ladrón.
- Jamás albergará
a ninguno de ellos,
- Ni a quien haya
matado a un hombre,
- Ni a quien tenga
mala reputación,
- Pues traerá vergüenza
al oficio.
-
- ARTÍCULO
OCTAVO
-
- El octavo artículo
nos muestra
- Lo que el maestro
tiene derecho a hacer.
- Si emplea a un hombre
del oficio,
- Y no es tan perfecto
como debiera,
- Puede sin tardanza
reemplazarlo,
- Y tomar en su lugar
a un hombre más perfecto.
- Por imprudencia,
un hombre así
- Podría deshonrar
el oficio.
-
- ARTÍCULO
NOVENO
-
- Muy bien muestra
el noveno artículo
- Que el maestro debe
ser fuerte y sabio;
- Que no emprenda
ninguna obra
- Que no pueda acabar
y realizar;
- Y que sea provechoso
a sus señores,
- Así como a su oficio,
allí donde vaya.
- Y que las obras
estén bien construidas,
- Para que ni fisuras
ni brechas haya.
-
- ARTÍCULO
DÉCIMO
-
- El décimo artículo
sirve para hacer saber,
- A todos los del
oficio, grandes o modestos,
- Que ningún maestro
debe a otro suplantar,
- Sino estar juntos
como hermana y hermano.
- En este oficio singular,
todos, unos y otros,
- Trabajan para un
maestro masón.
- No debe él suplantar
a ningún hombre
- Que encargado esté
de un trabajo.
- El castigo por ello
es muy duro,
- No vale menos de
diez libras,
- A menos que sea
hallado culpable
- Aquel que primero
tenía el trabajo.
- Pues ningún hombre
en masonería
- Debe suplantar a
otro impunemente,
- Salvo si de tal
manera ha construido
- Que la obra se reduce
a nada;
- Puede entonces un
masón pedir este trabajo,
- Para no perjudicar
al señor;
- En tal caso, si
ocurriera,
- Ningún masón se
opondría.
- En verdad, quien
ha comenzado las obras,
- Si es un masón hábil
y sólido,
- Tiene la seguridad
en su espíritu
- De llevar la obra
a buen fin.
-
- ARTÍCULO
UNDÉCIMO
-
- El undécimo artículo,
te lo digo yo,
- Es a la vez justo
y libre;
- Pues enseña, con
firmeza,
- Que ningún masón
debe trabajar de noche,
- A menos de dedicarse
al estudio,
- Por el cual podrá
mejorar.
-
- ARTÍCULO
DUODÉCIMO
-
- El duodécimo artículo
es de gran honradez
- Pues todo masón,
allá donde se encuentre,
- No debe despreciar
el trabajo de sus compañeros
- Si quiere mantener
su honor;
- Con honestas palabras
lo aprobará,
- Gracias al espíritu
que Dios le ha dado;
- Pero mejorándolo
con todo tu poder,
- Sin ninguna duda
entre los dos.
-
- ARTÍCULO
TRECEAVO
-
- El treceavo artículo,
que Dios me ayude,
- Es que si el maestro
tiene un aprendiz,
- Le enseñará de manera
completa,
- Para que muchas
cosas pueda aprender
- Y así mejor conozca
el oficio,
- Allí donde vaya
bajo el sol.
-
- ARTÍCULO
CATORCEAVO
-
- El catorceavo artículo,
con buenas razones,
- Muestra al maestro
cómo actuar;
- No debe tomar aprendiz
- A menos de tener
diversas tareas por cumplir,
- Para que pueda,
mientras duren,
- Aprender mucho de
él.
-
- ARTÍCULO
QUINCEAVO
-
- El quinceavo artículo
es el último;
- Pues para el maestro
es un amigo;
- Le enseña que hacia
ningún hombre
- Debe adoptar un
falso comportamiento,
- Ni seguir a sus
compañeros en el error,
- Por muchos bienes
que puedan conseguir;
- Ni permitir que
hagan falsos juramentos,
- Por cuidado de sus
almas,
- So pena de atraer
la vergüenza al oficio,
- Y sobre sí mismo
una severa culpa.
-
- DIVERSOS
ESTATUTOS
-
- En esta asamblea
otros puntos fueron adoptados,
- Por grandes señores,
y también maestros,
- Que el que quiera
conocer este oficio y abrazarlo,
- Debe amar a Dios
y a la santa Iglesia siempre,
- Y a su maestro también,
por lo que es,
- Allá donde vaya,
por campos y bosques,
- Y ama también a
tus compañeros,
- Pues es lo que tu
oficio quiere que hagas.
-
- PUNTO SEGUNDO
-
- El segundo punto
os voy a decir,
- Que el masón trabaje
el día laborable
- Tan concienzudamente
como pueda,
- A fin de merecer
su salario el día de descanso,
- Pues quien verdaderamente
ha hecho su trabajo
- Merece tener su
recompensa.
-
- PUNTO TERCERO
-
- El tercer punto
debe ser severo
- Con el aprendiz,
sabedlo bien,
- El consejo de su
maestro debe guardar y ocultar,
- Y el de sus compañeros,
de buen talante;
- De los secretos
de la cámara a nadie hablará,
- Ni de la logia,
se haga lo que se haga;
- Aunque creas que
debes hacerlo,
- A nadie digas dónde
vas;
- Las palabras de
la sala, y también las del bosque,
- Guárdalas bien,
por tu honor,
- De lo contrario
sobre ti el castigo caerá,
- Y al oficio grande
vergüenza traerás.
-
- PUNTO CUARTO
-
- El cuarto punto
nos enseña,
- Que ningún hombre
a su oficio será infiel;
- Error alguno le
entretendrá
- Contra el oficio,
pues a él renunciará,
- Y ningún perjuicio
causará
- A su maestro, ni
a su compañero;
- Y aunque el aprendiz
sea tratado con respeto,
- Siempre está sometido
a la misma ley.
-
- PUNTO QUINTO
-
- El quinto punto
es, sin duda,
- Que cuando el masón
cobre su paga
- Del maestro, que
él atribuya,
- Humildemente aceptada
debe ser;
- Sin embargo justo
es que el maestro,
- Antes del mediodía,
le advierta formalmente
- Si no tiene intención
de emplearle,
- Como antaño se acostumbraba
hacer;
- Contra esta orden
no puede rebelarse,
- Si reflexiona bien,
es en su interés.
-
- PUNTO SEXTO
-
- El sexto punto debe
ser bien conocido,
- De todos, grandes
y modestos,
- Pues un tal caso
puede ocurrir;
- Que entre algunos
masones, si no todos,
- Por envidia u odio
mortal,
- Estalle una gran
pelea.
- Entonces debe el
masón, si puede,
- Convocar a ambas
partes un día fijado;
- Pero este día no
harán las paces,
- Antes de finalizar
la jornada de trabajo,
- Un día de permiso
debéis encontrar
- Para dar oportunidad
a la reconciliación,
- Por temor a que
siendo un día laborable
- La disputa les impida
trabajar;
- Haced de manera
que acabe la riña,
- Para que permanezcan
en la ley de Dios.
-
- PUNTO SÉPTIMO
-
- El séptimo punto
bien podría decir,
- Como tan larga es
la vida que el Señor nos da,
- Y así claramente
se reconoce,
- Que no yacerás con
la mujer de tu maestro,
- Ni de tu compañero,
de ninguna manera,
- Bajo pena de incurrir
en el desprecio del oficio;
- Ni con la concubina
de tu compañero,
- Así como no querrías
que lo hiciera con la tuya.
- El castigo por ello,
sábelo bien,
- Es permanecer de
aprendiz por siete años completos,
- Quien falte a una
de estas prescripciones
- Debe ser pues castigado;
- Pues gran preocupación
podrá nacer
- De tan odioso pecado
mortal.
-
- PUNTO OCTAVO
-
- El octavo punto
es, seguro,
- Que aunque algún
cargo hayas recibido,
- A tu maestro queda
fielmente sometido,
- Pues jamás lamentarás
este punto;
- Un fiel mediador
debes ser
- Entre tu maestro
y tus compañeros libres;
- Haz lealmente cuanto
puedas
- Hacia ambas partes,
y ésta es buena justicia.
-
- PUNTO NOVENO
-
- El noveno punto
se dirige a aquel
- Que es el intendente
de nuestra sala;
- Si os encontráis
juntos en la cámara
- Servios uno al otro
con calmada alegría;
- Gentiles compañeros,
debéis saberlo,
- Cada uno ha de ser
intendente por turnos,
- Semana tras semana,
sin ninguna duda,
- Todos a su vez intendentes
deben ser,
- Para servirse unos
a otros, amablemente,
- Como si fueran hermano
y hermana;
- Nadie se permitirá
los gastos de otro,
- Ni se librará de
ellos en su beneficio,
- Pues cada hombre
tendrá la misma libertad
- En este cargo, como
debe ser;
- Mira de pagar siempre
a todo hombre
- A quien hayas comprado
las vituallas,
- A fin de que no
te haga ninguna reclamación,
- Ni a tus compañeros,
en cualquier grado;
- A todo hombre o
mujer, sea quien sea,
- Paga bien y honestamente,
así lo queremos;
- A tus compañeros
darás cuenta exacta
- Del buen pago que
has hecho,
- Por temor a meterles
en un aprieto,
- Y de exponerles
a la vergüenza.
- Siempre cuentas
debes dar
- De todos los bienes
adquiridos,
- De los gastos que
hagas en bien de tus compañeros,
- Del lugar, las circunstancias
y el uso;
- Estas cuentas debes
dar
- Cuando te lo pidan
tus compañeros.
-
- PUNTO DÉCIMO
-
- El décimo punto
muestra la buena vida,
- Cómo vivir sin preocupaciones
ni peleas;
- Si el masón lleva
una mala vida,
- Y en su trabajo
no es honrado,
- Y busca malas excusas,
- Injustamente podrán
a sus compañeros difamar,
- Y por tales infames
calumnias
- Atraer la vergüenza
sobre el oficio.
- Si así a éste deshonra,
- No le debéis favor
alguno,
- Ni mantenerle en
su mala vida,
- Por miedo a caer
en fracaso y conflicto;
- Pero no le deis
plazo alguno
- Hasta no haberle
citado
- A comparecer dónde
bien os parezca;
- En el lugar acordado,
de grado o por fuerza,
- A la próxima asamblea
le convocaréis,
- Para comparecer
ante sus compañeros;
- Y si rechaza allí
acudir,
- Se le hará renunciar
al oficio;
- Castigado será según
la ley
- Que fue establecida
en los tiempos antiguos.
-
- PUNTO ONCEAVO
-
- El onceavo punto
es de buena discreción,
- Como podréis comprender
por buena razón;
- Un masón que conoce
bien su oficio,
- Que a su compañero
ve tallar una piedra,
- Y que a punto está
de romperla,
- Ha de cogerla tan
pronto pueda,
- Y mostrarle cómo
corregirla;
- Para que la obra
del señor no se estropee,
- Muéstrale dulcemente
cómo corregirla,
- Con buenas palabras,
que Dios te guarde;
- Por el amor de quien
mora en lo alto,
- Con dulces palabras
nutre su amistad.
-
- PUNTO DOCEAVO
-
- El doceavo punto
es de gran autoridad,
- Allí donde la asamblea
se celebrará,
- Habrá maestros,
y compañeros también,
- Y otros muchos grandes
señores;
- Estará el juez de
la comarca,
- Y también el alcalde
de la villa,
- Y habrá caballeros
y escuderos,
- Y además magistrados,
como veréis;
- Todas las ordenanzas
que allí se adopten
- Se han acordado
para ser respetadas;
- Contra cualquier
hombre, sea quien sea,
- Que pertenezca al
oficio bello y libre,
- Si alguna querella
hace contra ellas,
- Detenido será y
puesto a vigilar.
-
- PUNTO TRECEAVO
-
- El treceavo punto
requiere de toda nuestra voluntad,
- Él jurará no robar
jamás,
- Ni ayudar a quien
trabaje en este mal oficio,
- Por ninguna parte
de su botín,
- Saberlo debes, o
pecarás,
- Ni por su bien,
ni por el de su familia.
-
- PUNTO CATORCEAVO
-
- El catorceavo punto
es ley excelente
- Para aquel que bajo
su temor esté;
- Un buen y verdadero
juramento debe prestar,
- A su maestro y compañeros
que aquí están;
- También fiel debe
ser, y constante,
- A todas las ordenanzas,
vaya donde vaya,
- Y a su señor leal
al rey,
- Por encima de todo
ha de ser fiel.
- Sobre todos estos
puntos
- Debes tú prestar
juramento;
- Y el mismo prestarán
todos
- Los masones, por
las buenas o por las malas,
- Sobre todos estos
puntos,
- Así lo establece
una excelente tradición.
- Y de cada hombre
averiguaran
- Si los pone bien
en práctica,
- O si alguien es
reconocido culpable
- Sobre uno de estos
puntos en particular;
- Que se le busque,
sea quien sea,
- Y que sea llevado
ante la asamblea.
-
- PUNTO QUINCEAVO
-
- El quinceavo punto
es excelente tradición,
- Para aquellos que
han prestado juramento
- A esta ordenanza,
llevada a la asamblea
- De grandes señores
y maestros, como se ha dicho;
- Para los desobedientes,
yo lo sé,
- A la presente constitución,
- Y a los artículos
que han sido promulgados,
- Por grandes señores
y masones juntos,
- Y siendo sus faltas
probadas
- Ante esta asamblea,
con celeridad,
- Y si no quieren
corregirse,
- Deberán entonces
abandonar el oficio,
- Y jurar jamás volver
a ejercerlo.
- Salvo si aceptan
enmendarse,
- Jamás tomarán parte
en él;
- Y si se negaran
a ello,
- El juez sin tardanza
los detendrá,
- Y en un calabozo
profundo los encerrará,
- A causa de su transgresión,
- Y confiscará sus
bienes y su ganado
- En provecho del
rey, en su totalidad,
- Y tanto tiempo allí
les dejará
- Como plazca a nuestro
amado rey.
-
- EL ARTE
DE LOS CUATRO CORONADOS
-
- Oremos ahora al
Dios Omnipotente,
- Y a su radiante
madre María,
- A fin de que podamos
seguir estos artículos
- Y los puntos, todos
juntos,
- Como hicieron los
cuatro santos mártires,
- Que en este oficio
tuvieron gran estima;
- Fueron ellos tan
buenos masones
- Como pueda hallarse
sobre la tierra,
- Escultores e imagineros
también eran,
- Por ser de los obreros
mejores,
- Y en gran estima
el emperador los tenía;
- Deseó éste que hicieran
una estatua
- Que en su honor
se venerara;
- Tales monumentos
en su tiempo poseía
- Para desviar al
pueblo de la ley de Cristo.
- Pero ellos firmes
permanecieron en la ley de Cristo,
- Y sin compromisos
en su oficio;
- Amaban bien a Dios
y a su enseñanza,
- Y se habían volcado
a su servicio para siempre.
- En aquel tiempo
fueron hombres de verdad,
- Y rectamente vivieron
en la ley de Dios;
- Ídolos se negaron
a erigir,
- Y por muchos beneficios
que pudieran reunir;
- No tomaron a este
ídolo por su Dios
- Y rechazaron su
construcción, pese a su cólera;
- Por no renegar de
su verdadera fe
- Y creer en su falsa
ley,
- Sin demora el emperador
los hizo detener,
- Y en una profunda
cárcel los encerró;
- Más cruelmente les
castigaba,
- Más en la gracia
de Dios se regocijaban.
- Viendo entonces
que nada podía
- Les dejó ir a la
muerte;
- Quien lo desee,
en el libro puede leer
- De la leyenda de
los santos,
- Los nombres de los
cuatro coronados.
- Su fiesta es bien
conocida por todos,
- El octavo día tras
Todos los Santos.
-
- Escuchad lo que
he leído,
- Que muchos años
después, con gran espanto,
- El diluvio de Noé
fue desencadenado,
- La torre de Babilonia
comenzó a erigirse,
- La más grande obra
de cal y piedra
- Que jamás hombre
alguno haya visto;
- Tan alta y grande
fue pensada
- Que siete mil su
altura sombra arrojaba;
- El rey Nabucodonosor
la hizo construir
- Tan potente para
la defensa de sus hombres,
- Que si un tal diluvio
ocurriera
- La obra sumergir
no pudiera;
- Pero tan fiero orgullo
tenían, y tanta jactancia,
- Que todo el trabajo
se perdió;
- Un ángel les castigó
sus lenguas dividiendo,
- Y así nunca más
uno al otro se comprendieron.
-
- Muchos años más
tarde, el buen clérigo Euclides
- El oficio de geometría
enseñó por el mundo,
- Y en este tiempo
hizo también
- Diversos oficios
en gran número.
- Por la alta gracia
del Cristo en el cielo
- Las siete ciencias
fundó;
- Gramática es la
primera, lo sé,
- Dialéctica la segunda,
me congratulo,
- Retórica la tercera,
que no se niegue,
- Música la cuarta,
os lo digo,
- Astronomía es la
quinta, por mis barbas,
- Aritmética la sexta,
sin duda alguna,
- Geometría la séptima,
y cierra la lista,
- Pues es muy humilde
y cortés.
- En verdad, la Gramática
es la raíz,
- Todos la aprenden
en el libro;
- Pero el arte supera
este nivel,
- Como del árbol el
fruto es mejor que la raíz;
- La Retórica mide
un lenguaje esmerado,
- Y la Música es un
suave canto;
- La Astronomía da
el nombre, querido hermano,
- La Aritmética demuestra
que una cosa es igual a otra,
- La Geometría es
la ciencia séptima,
- Y distingue la verdad
de la mentira, lo sé;
- Quien de estas siete
ciencias se sirva,
- Bien puede ganar
el cielo.
-
- Ahora, mis queridos
hijos, tened buen espíritu
- Para apartar el
orgullo y la codicia,
- Y aplicaos a bien
juzgar,
- Y a bien conducíos,
allá donde estéis.
- Os pido ahora mucha
atención,
- Pues esto debéis
saber,
- Pero mucho mejor
aún
- Que como aquí está
escrito.
- Si para ello te
falta inteligencia,
- Pide a Dios que
te la conceda;
- Pues el mismo Cristo
nos enseña
- Que la santa iglesia
es la casa de Dios,
- Y no para otra cosa
está hecha
- Sino para orar,
como la Escritura nos dice;
- Es allí donde el
pueblo debe congregarse
- Para orar y llorar
sus pecados.
- Trata de no llegar
tarde a la iglesia,
- Por haber tenido
en la puerta palabras libertinas;
- Cuando a ella estés
en camino
- Ten en la mente
en todo instante
- Venerar a tu señor
Dios día y noche,
- Con todo tu espíritu,
y toda tu fuerza.
- Al llegar a la puerta
de la iglesia
- Tomarás un poco
de agua bendita,
- Pues cada gota que
toques
- Limpiará un pecado
venial, sábelo cierto.
- Pero antes debes
descubrir tu cabeza,
- Por el amor de aquel
que murió en la cruz.
- Cuando entres en
la iglesia,
- Eleva hacia Cristo
tu corazón;
- Alza entonces los
ojos a la cruz,
- Y arrodíllate sobre
las dos rodillas;
- Ora entonces para
que Él te ayude a obrar
- Según la ley de
la santa iglesia,
- Y a guardar los
diez mandamientos
- Que Dios a todos
los hombres dio.
- Y ruégale con voz
dulce
- Que le libre de
los siete pecados,
- A fin de que en
esta vida puedas
- Mantenerte lejos
de preocupaciones y querellas;
- Y que te dé además
la gracia
- Para un lugar encontrar
en la beatitud del cielo.
- En la santa iglesia
abandona las palabras frívolas
- Del lenguaje lascivo,
y las bromas obscenas,
- Y deja de lado toda
vanidad,
- Y di tu Padre Nuestro
y tu Ave;
- Vigila de no hacer
ruido,
- Mas estate siempre
en oración;
- Pero si no quieres
rezar,
- No molestes al prójimo
de ninguna manera.
- En este lugar no
estés ni de pie ni sentado,
- Sino en el suelo
bien arrodillado,
- Y cuando yo lea
el Evangelio,
- Álzate, sin apoyarte
en los muros,
- Y persignate si
sabes hacerlo
- Cuando se entone
el gloria tibi;
- Y cuando acabe la
lectura,
- De nuevo puedes
arrodillarte,
- Y caer sobre tus
dos rodillas,
- Por amor a quien
a todos nos ha redimido;
- Y cuando oigas sonar
la campana
- Que anuncia el santo
sacramento,
- Debéis arrodillaos,
jóvenes y viejos,
- Y elevar las manos
al cielo,
- Para entonces decir
en esta actitud,
- En voz baja y sin
hacer ruido:
- "Señor Jesús,
sé bienvenido,
- En forma de pan,
como te veo,
- Ahora Jesús, por
tu santo nombre,
- Protégeme del pecado
y de la culpa;
- Dame la absolución
y la comunión,
- Antes de que me
vaya de aquí,
- Y sincero me arrepiento
de mis pecados,
- A fin, Señor, de
que jamás muera en este estado;
- Y tú, que de una
virgen has nacido,
- No sufras porque
me haya perdido;
- Mas cuando de este
mundo haya partido,
- Otórgame la beatitud
sin fin;
- ¡Amén! ¡Amén! ¡Así
sea!
- Y ahora, dulce dama,
orad por mí".
- He aquí lo que has
de decir, o algo parecido,
- Cuando te arrodilles
ante el sacramento.
- Si buscas tu bien,
no ahorres nada
- Para venerar a quien
todo lo ha creado;
- Pues para un hombre
es un día de alegría,
- Que una vez ese
día pueda verle;
- Es algo tan precioso,
en verdad,
- Que nadie puede
ponerle precio,
- Pues tanto bien
hace esta visión.
- Como dijo san Agustín
muy justamente,
- El día en que veas
el cuerpo de Dios,
- Poseerás estas cosas,
con toda seguridad:
- Comer y beber lo
suficiente,
- Nada ese día te
faltará;
- Los juramentos y
vanas palabras,
- Dios también te
perdonará;
- La muerte sufrida
ese mismo día
- En absoluto la has
de temer;
- Y tampoco ese día,
te lo prometo,
- Perderás la vista;
- Y cada paso que
entonces des,
- Para ver esta santa
visión,
- Será contado a tu
favor,
- Cuando de ello tengas
necesidad;
- Este mensajero que
es el ángel Gabriel
- Exactamente los
conservará.
- Tras esto, ahora
puedo pasar
- A hablar de otros
beneficios de la misa;
- Ven entonces a la
iglesia, si puedes,
- Y oye misa cada
día;
- Si no puedes acudir
a la iglesia,
- Allí donde estás
trabajando,
- Cuando oigas sonar
la misa,
- Ora a Dios en el
silencio de tu corazón,
- Para que te dé parte
en este servicio
- Que en la iglesia
se celebra.
- Quiero además enseñarte,
- Y a tus compañeros,
oid esto,
- Cuando ante un señor
te presentes,
- En una casa, en
el bosque o en la mesa,
- La capucha o el
gorro debes quitarte,
- Antes de estar frente
a él;
- Dos o tres veces,
sin duda,
- Ante el señor debes
inclinarte;
- Doblarás también
la rodilla,
- Y tendrás así salvo
tu honor.
- No te pongas el
gorro o la capucha
- Hasta que te dé
permiso.
- Todo el tiempo que
hables con él
- El mentón alto con
franqueza y amabilidad mantén;
- Así, como el libro
te enseña,
- Mírale a la cara
con gentileza.
- Tus pies y manos
ten tranquilos,
- Sin rascarte, ni
tropezar, sé hábil;
- Evita también escupir
y sonarte la nariz,
- Espera a estar solo
para ello,
- Y si quieres ser
sabio y discreto,
- Gran necesidad tienes
de gobernarte.
- Cuando entres en
la sala,
- Entre personas bien
nacidas, buenos y corteses,
- No presumas de nada,
- Ni de nacimiento,
ni de tu saber,
- Ni te sientes ni
te apoyes,
- Es el signo de una
buena y apropiada educación.
- No te dejes llevar
en tu conducta,
- En verdad la buena
educación salvará la situación.
- Padre y madre, sean
quienes sean,
- Digno es el hijo
que actúa dignamente,
- En la sala, en la
cámara, donde te encuentres;
- Las buenas maneras
hacen al hombre.
- Presta atención
al rango de tu prójimo,
- Para dirigirle la
reverencia que conviene;
- Evita saludar a
todos a la vez,
- Excepto si les conoces.
- Cuando a la mesa
sentado estés,
- Come con gracia
y decoro;
- Vigila que tus manos
estén limpias,
- Y que tu cuchillo
sea cortante y afilado,
- Y no cortes más
pan para la vianda
- Que aquel que puedas
comer;
- Si así actúas junto
a un hombre de rango superior,
- Bien entonces harás.
- Déjale que se sirva
primero la comida,
- Antes de tocarla
tú.
- No cojas el mejor
trozo,
- Aunque él te lo
indique;
- Mantén las manos
limpias y decentes,
- Para no tener que
usar la servilleta;
- No la uses para
sonarte las narices,
- Ni te limpies los
dientes en la mesa;
- Ni mojes mucho los
labios en la copa,
- Aunque tengas mucha
sed;
- Esto te haría lagrimear,
- Lo cual no es demasiado
cortés.
- Mira de no tener
la boca llena
- Cuando vayas a hablar
o a beber;
- Si ves que alguien
bebe
- Escuchando tus palabras,
- Interrumpe pronto
tu historia,
- Para que beba el
vino o la cerveza.
- Vigila además de
no ofender a nadie,
- Por achispado que
esté;
- Y de ninguno murmures
- Si quieres salvar
tu honor;
- Pues lanzar tales
palabras
- En molesta situación
te pondrían.
- Retén tu mano en
el puño
- Para evitar decir:
"si lo hubiera sabido",
- En un salón entre
bellas damas,
- Ata tu lengua y
sé todo ojos;
- No rompas en carcajadas,
- Ni armes jaleo como
un bellaco.
- No bromees si no
es con tus semejantes,
- Y no cuentes a todos
lo que has oído;
- Ni te vanaglories
de tus actos,
- En broma o por interés;
- Con bellos discursos
puedes realizar tus deseos,
- Pero también los
puedes echar a perder.
- Cuando te encuentres
a un hombre de valor,
- No debes llevar
gorro o capuchón;
- En la iglesia, el
mercado o el pórtico,
- Salúdale según su
rango.
- Si andas con alguien
de un rango
- Superior al tuyo,
- Ves por detrás de
él,
- Pues esto es de
buena educación y sin falta;
- Cuando él hable,
estate tranquilo,
- Cuando acabe, di
lo que quieras,
- En tus palabras
sé discreto,
- Y a lo que diga
presta atención;
- Pero no interrumpas
su historia,
- Aunque sea debida
al vino, o a la cerveza.
- Que Cristo entonces,
por su gracia celestial,
- Os conceda el espíritu
y el tiempo,
- Para comprender
y leer este libro,
- A fin de obtener
en recompensa el cielo.
- ¡Amén! ¡Amén! ¡Así
sea!
- Digamos todos, por
caridad.
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