Nada más alejado en el caso de la cueva
talayotica de Son Caurelles. Su entrada, anónima
y de aspecto abandonado, se encuentra a 10 metros
escasos de un campo de futbol, rodeado de calles
de una incipiente urbanización.
|
|
La entrada es estrecha e incómoda, y una vieja
barrera de hierro abierta dá acceso al interior.
Una espléndida nave de unos 7 metros de longitud
por 2 de anchura tallada en marés sorprende por
su bóveda ojival, que denota la sabiduría y el
conocimiento de la bóveda entre los primeros habitantes
de las Baleares.
A ambos lados un banco tallado en el sentido
longitudinal de la nave, de unos 47 cm de altura
por 60 de profundidad, permite sentarse a un puñado
de visitantes mirándose mutuamente. Al fondo,
un pequeño banco o altar . A la derecha de la
entrada, un nicho redondo en la pared, de alrededor
de 1 m de diámetro. |
|
A ambos lados un banco tallado en el sentido
longitudinal de la nave, de unos 47 cm de altura
por 60 de profundidad, permite sentarse a un puñado
de visitantes mirándose mutuamente. Al fondo,
un pequeño banco o altar . A la derecha de la
entrada, un nicho redondo en la pared, de alrededor
de 1 m de diámetro.
La orientación de la nave está
perfectamente alineada en dirección este-oeste,
con la entrada en el este, hacia el sol naciente.
Este dato es sumamente importante puesto que nos
indica que este tipo de alineación es muy
anterior en varios milenios a la iglesia gótica.
O lo que es lo mismo, que la iglesia bebe de fuentes
muy anteriores al cristianismo, de energias y
ritos paganos. ( Al no tener ventanas abiertas
a oeste, la orientación no puede deberse
en este caso a razones climáticas o de
iluminación, sino a espirituales.) (1) |
|