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( Miquel Ramis)
El "margèr" es un cantero especializado
en la técnica de "paret seca", que
por definición levanta "marges" , esto
es, muros de contención o bancales que soportan
terrazas de tierra cultivable (marjades). En castellano
su nombre es bancalero.
En el llano de mallorca, y en Menorca, no hay apenas
elevaciones, por lo que el marger pasa a denominarse
"paredador" puesto que no hace "marges"
sino muros divisorios.
Una porción de terreno cultivable cercado por
un muro de paret seca se llama una "tanca".
Un tancat es un conjunto de tancas. Si el terreno no
es cultivable, entonces se denomina "pleta".
El paredador del plá de Mallorca cobraba su
trabajo por Tornais o tornalls. El tornall es una medida
de 30 pasos lineales ( Arta, Manacor) 0 21 pasos lineales
( Lluchnajor)
En la actualidad el marger o paredador cobran por metro
cuadrado (marge) o por metro lineal (paret). Las columnas
o esquinas, que tienen mucho más trabajo, se
cobran separadamente.
El marger es un trabajador muy versátil, capaz
de acometer una gran variedad de trabajos en piedra
seca: muros de contención, muros divisorios,
columnas de entrada a una propiedad, caminos empedrados,
solados de guijarros combinados con fajas de piedra...
De espíritu independiente, le gusta trabajar
solo o a lo sumo con uno o dos ayudantes. Al igual que
sucede con los herreros o con los pastores, suele ser
perspicaz, inteligente. Antaño un trabajador
local trabajando con material local, se ha visto transformado
en un nómada que coloca piedra procedente de
cualquier lugar de la isla en la finca del cliente de
turno. Un encargo típico puede reportarle una
o dos semanas de trabajo, por lo que tiene una alta
rotación durante todo el año, consumiendo
un buen número de horas al volante de su furgoneta.
Al contrario de un albañil, no precisa llevar
muchas herramientas: martillos de marger, espuertas,
alguna azada, un par de barras de hierro a modo de alzaprimas
y un par de cordeles.
Orgulloso de su trabajo bien hecho, trabajador autónomo
en el 95% de los casos, tiene grandes problemas a la
hora de explicar la diferencia entre su trabajo y el
de competidores que colocan la piedra indiscriminadamente
sosteniendola gracias al cemento portland.
A los ojos de un marger, una paret incorrectamente
levantada resulta dolorosa. Para mucha gente, el paso
de encargar un muro de piedra en lugar de uno de bloques
de cemento ES la disyuntiva. El diferenciar entre una
composición PENOSA de piedra y una HERMOSA es
quizás, demasiado pedir. Esta es la tragedia
del Marger, que ve como para la gran mayoría
de clientes, su aportación cualitativa y estética
no compensa el precio que pide respecto a su competencia
desleal. Mientras que nuestras instituciones no se decidan
a crear una denominación de origen de "paret
seca", el oficio de marger seguirá oscilando
en el frágil equilibrio del que no tiene una
tranquilizadora nómina mensual.
Ver marger
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