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(Miquel Ramis)

En 1682 el Convento de Nuestra Señora de la
Soledad, de la congregación de los Mínimos,
situado extramuros de Palma, se traslada a Santa María,
"buscando un lugar más saludable",
bendiciéndose la nueva capilla en 1683.
La Iglesia se empieza a construir en, tras 6 años
de recogida de fondos, levantando las 28 columnas y
la piedra de cantería necesaria para construir
el claustro.
La iglesia se bendice en 1697, siendo maestro de obra
Mestre Lluc Mesquida.
Como era habitual, parte del pago al Maestro era en
especie, habiendo quedado registrado en el "Libre
de gastos" las siguientes partidas:
"Cortinello de aygue ardent, 9 sous,Mig cortí
de vi, sis sous,Une lliure de tabach, nou sous, Carn
per los carretés, sis sous (A.R.M. C-85) (1)
Así como el sueldo en metálico:
"Quinza jornals de picapedrer a raó
de sis sous, que se pagaren en ciutat de Mestre Lluch
quan comenc,a a picar los cantons antes que el P. Diffinidor
Carbonell anás a Santa Maria per dirigir la obra
y pagar los mestres quatre lliures y deu sous ( A.R.M.
C-86) (2)
Posteriormente, se registran en repetidas partidas,
págos semanales a Mestre Lluc, a Mestre Miquel
Oliver i a Mestre Maciá, de 1 libra y 16 sueldos
por semana trabajada:
"Primo a Maestro Lucas Mesquida, albañil,
treinta y tres libras, y diez sueldos que pagó
el P. Canales". (3)
| De esta antigua iglesia poca cosa
queda. En los años siguientes el convento
es cerrado por el decreto de Alfonso VII de clausurar
conventos de menos de 12 monjes y finalmente el
Ayuntamiento adquiere su propiedad en 1843 y lo
vuelve a vender a Mariano Conrado en 1854, quien
emprende su restauración con proyecto del
arquitecto Pedro de Alcántara Peña.
La Iglesia es también restaurada reabriéndose
al culto en 1861.
"7 de Septiembre 1861.Quedaron solemnemente
instaladas en la Iglesia Parroquial de Santa Maria
las veneradas reliquias de Santa Aurelia y de
su hijo San Diodoro, mártires de Jesucristo,
que la familia de Oleza de Son Seguí había
traído de las Catacumbas de Roma el año
anterior.
Se colocaron en la Capilla de la Piedad, en una
urna de cristal y en efigies yacentes esculturadas
en cera" Noticias históricas de Mallorca,
de d. Joan Llabrés i Bernal, vol. IV, plana
40) (4)
En 1890 la bóveda de la iglesia se agrieta
y esta se cierra al culto bajo el inminente peligro
de derrumbe. Se apuntala la bóveda con
8 columnas reabriéndose la iglesia al año
siguiente.
En 1955 la cubierta se encuentra a punto de derrumbarse,
por lo que tiene que ser reparada. En 1973 se
instala el nuevo solado y en 1986 se restauran
las bóvedas y paredes de la capilla de
Sant Josep i Sant Primitiu.
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Notas:
1) "Cortinello" (medida de capacidad)
de aguardiente, 9 sueldos, Medio "CortÃ"
de vino, 6 sueldos, una libra de tabaco, 9 sueldos,
Carne para los carreteros, 6 sueldos.
2) "Quince jornales de cantero a razón
de 6 sueldos, que se pagaron en Palma de Maestro Lluch
cuando comenzó a tallar las esquineras antes
que el Padre Carbonell fuera a Santa María para
dirigil la obra i pagar a los maestros 4 libras i 10
sueldos."
3) Volum 2 de Notes del Convent de Nstra Sra. de
la Soledad de Santa Maria. A.R.M.C-84
4) Resulta chocante ver con que facilidad los mallorquines
se traían restos arqueológicos de Italia.
El propio cardenal Despuig, en Raixa, instaló
un museo con el producto de las excavaciones que mandó
realizar en Italia, a título personal.
La accidentada historia del Convento e Iglesia de los
Mínimos es ilustrativa del espíritu de
lucha de los párrocos rurales, en constante búsqueda
de fondos y ayudas para detener el inevitable deterioro
de estos antiguos y nobles edificios. Por otro lado,
es evidente que la técnica constructiva ya no
alcanza el nivel del periodo gótico y se limita
a efectuar reparaciones puntuales sin poder solucionar
los problemas de base, es decir, de cimientos y empujes
de las bóvedas.
Hoy en día, jóvenes párrocos como
Pere Vives de Santa Eugenia y tantos otros siguen en
la misma lucha, casi siempre con menos respaldo por
parte del pueblo y del Obispado que el que sería
menester. Casi 800 años después de la
venida del Cristianismo a estas Islas, parece no acabamos
de entender que el patrimonio religioso no es solo propiedad
de la Iglesia, sino un bien usufructuario del que todos
debiéramos cuidar como parte de nuestra herencia
y preservarlo, en el mejor de los estados posibles,
para nuestros descendientes.
Es ligeramente sonrojante el hecho de que poblaciones
como la Santa María de hace 2 siglos, consiguieran
levantar edificaciones tan notables con relación
a su censo ( 1000 habitantes de media) en docenas de
pueblos distantes unos pocos kilómetros unos
de otros mientras que ahora, con infinitamente más
recursos económicos y población, haya
que tirar de fondos y subvenciones europeas para restaurarlos.
La clave, es como siempre, la vieja mentalidad mediterránea
de que la casa de uno termina en el umbral: no acabamos
de sentir como propio la tierra común, solo la
escriturada.
Ver cruz de término,
situada en el claustro de los mínimos
Ver Brocal de Pozo del claustro
Ver vista general del claustro
Ver picapedreros mallorquines
en el XVI y XVII
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