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( Miguel Ramis)
La iglesia de Santiago, en Villena, Valencia, es uno
de los pocos edificios religiosos en donde podemos ver
columnas entorchadas utilizadas en un interior.
| ( Img: www.gothicmed.com/gothicmed/GothicMed/virtual-museum/comunidad-valenciana/Villena/Iglesia_arcedianal.html?print=true&page=0) |
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| Planta de la iglesia de Santiago. "Monumentos
Arquitectónico de España", Madrid,
1878. |
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IGLESIA ARCEDIANAL DE SANTIAGO
Federico Iborra Bernad
Arturo Zaragozá Catalán
La iglesia arcedianal de Santiago de Villena une a una
original disposición la utilización de
columnas torsas en la nave. La presencia de un culto
comitente y el análisis de sus formas sugieren
que entre sus intenciones se encontraba una paráfrasis
bíblica del templo de Jerusalén. Todo
ello convierte a la iglesia de Santiago en un interesante
ejemplo del episodio tardogótico mediterráneo.
La visita carece de problemas por ser un templo abierto
al culto. Deberá llamarse por teléfono
para conocer el horario más adecuado para la
visita. Además del interior tiene interés
la torre campanario y las portadas. El promotor, Sancho
García de Medina merece una consideración
aparte.
Noticia Histórica
Villena es una ciudad media de la actual provincia
de Alicante. Fue capital de un antiguo señorío
feudal vinculado a la corona castellana en tierras del
antiguo Reino de Valencia. Su nombre suena en el ámbito
de la literatura española, gracias a la importancia
cultural de algunos de sus señores. El más
destacado sería el infante don Juan Manuel, Príncipe
de Villena y autor del Libro del conde Lucanor . En
el siglo XV el tercer marqués, don Enrique de
Villena, poseedor de una notable cultura y de una extensa
biblioteca, tradujo al castellano varios textos latinos
e italianos e influiría en la poesía de
Juan de Mena y del marqués de Santillana.
Con todo, no fueron los marqueses de Villena quienes
construyeron los actuales monumentos de esta ciudad.
A partir de la época de los Reyes Católicos
(que incorporaron el marquesado a la corona) la ciudad
conoció una renovación y un auge notables.
Villena, como ciudad libre, adoptaría para su
arquitectura monumental el nuevo léxico renacentista
proveniente de la diócesis de Cartagena, contando
con la presencia privilegiada de los más destacados
maestros que trabajaron en la catedral de Murcia en
esta época.
Pero antes de la entrada de las corrientes renacentistas
se construyó en la ciudad uno de los más
importantes monumentos del gótico tardío
valenciano: la iglesia arcedianal de Santiago. Parece
que ya en el siglo XIV existía en el lugar un
templo bajo la misma advocación, probablemente
con una configuración más sencilla y cubiertas
de madera. Este se demolería y ampliaría
en los primeros años del siglo XVI. Aunque no
se conocen las fechas exactas de la construcción
se suele establecer, por datos indirectos, su cronología
entre 1503 y 1511. El edificio actual fue sufragado
enteramente por una única persona, el protonotario
apostólico don Sancho García de Medina,
quien en 1511 lograba del papa Julio II la concesión
de la categoría de arcedianato para Santiago
de Villena. En enero de 1513 se compraba uno de los
retablos de la catedral de Murcia para el nuevo templo,
que debería estar ya finalizado. Tras la muerte
de don Sancho le sucedería en el cargo, entre
1526 y 1554, su sobrino Pedro de Medina, que completaría
la obra de la sacristía y el remate de la torre.
En estos elementos, de marcado carácter italianizante,
habría intervenido entre 1522 y 1526 el arquitecto
y escultor florentino Jacopo Torni, l'Indaco Vecchio,
citado por Vasari. A su muerte, en 1526, en la misma
Villena, le sucedería el también arquitecto
y escultor Jerónimo Quijano.1
La obra tardogótica inicial, sin embargo, continúa
planteando problemas historiográficos. Por sus
abovedamientos y audacia compositiva puede atribuirse
al círculo de Pere Compte y tal vez a trazas
del propio maestro. Aunque no esté documentada
su presencia en Villena, se sabe que en 1505 Compte
intervino en la renovación del crucero de la
catedral de la cercana población de Orihuela.
El interior de la iglesia de Santiago se ha vinculado
estilísticamente con algunas obras representativas
del maestro en tierras del levante español, en
concreto con la lonja de Valencia (1483-1506) y con
la obra de la Capilla del Rosario del Convento de Predicadores
de Valencia (1498-1514). No obstante la ejecución
de la decoración figurativa resulta algo tosca
y es obra probable de un maestro de menor valía.
También las portadas góticas revelan una
relación con la arquitectura valenciana de transición
entre los siglos XV y XVI.
El aspecto actual del templo gótico acumula
elementos de épocas posteriores que nada tienen
que ver con la estructura original. Las intervenciones
más importantes fueron la adición de dos
tramos a los pies de la nave central antes de 1575 y,
ya a finales del siglo XVIII, la construcción
de la capilla de la Comunión. Sin embargo, el
espacio principal se ha conservado prácticamente
tal como fue concebido a principios del siglo XVI.
Una nave con columnas entorchadas
Lo más singular de la iglesia de Santiago es
su interior, dominado por la presencia de doce imponentes
pilares de desarrollo helicoidal que, tras sobrepasar
el arranque de los arcos, trepan por las paredes de
la nave principal hasta el inicio de las bóvedas
de crucería, con cuyos nervios se entrecruzan.
Aunque la construcción de salas con columnas
entorchadas tiene su precedente en las lonjas de Palma
de Mallorca y de Valencia, el caso de Santiago de Villena
es uno de los pocos en los que se han empleado en el
interior de un edificio religioso. Dentro de la escueta
lista de iglesias con columnas torsas cabe citar el
ala norte de la catedral de San Blas de Braunschweig
(1469-1474) y la desaparecida capilla de la Trinidad
de Nuremberg, ambas en Alemania; San Nicolás-de-Port
(1494-1535) o San Severino (1489-1494) las dos en París;
o los ejemplos portugueses de Jesús de Setúbal
y Santa María Magdalena de Olivenza. Habría
que añadir, dentro del ámbito valenciano
la iglesia de Santa María en Onteniente, localidad
vecina a Villena, con una cronología similar
a la de Villena pero con pilastras en lugar de columnas.
Sin embargo, en pocos de estos ejemplos el motivo de
la columna alcanza una fuerza y plasticidad similar
a la de Santiago de Villena.
La intención del empleo de la columna entorchada
en el proyecto del templo de Villena no es casual. El
significado de la columna torsa en Santiago es una alusión
directa al templo de Salomón, con el que la iglesia
tiende a referenciarse. Doce columnas torsas supuestamente
procedentes del Templo fueron dispuestas en el altar
de la confesión de la primitiva basílica
constantiniana de San Pedro de Roma. Estas doce columnas,
hoy alojadas en los pilares de la cúpula de la
basílica vaticana, fueron utilizadas con frecuencia
para aludir al templo de Jerusalén a modo de
sinécdoque, es decir, tomando la parte por el
todo.2 Igualmente fueron estudiadas por los tratadistas
de la arquitectura del siglo XVII y XVIII e inspiraron
a Bernini para la realización del Baldaquino
de San Pedro, multiplicándose dentro de la arquitectura
barroca. La importancia de la columna en el proyecto
de Santiago resulta crucial. Por ello se llega a crear,
a partir del esquema tradicional de la nave única
con capillas entre contrafuertes, un equívoco
espacio de tres naves mediante la apertura de pasos
entre los contrafuertes y la adición de las potentes
columnas en una audaz operación semejante a la
realizada ciento cincuenta años antes en Santa
María de la Aurora de Manresa (en ésta
con columnas de fuste octogonal). Las dos naves laterales,
interrumpidas por los contrafuertes que las invaden
parcialmente, funcionan en la práctica como las
capillas laterales de un ambiente único. Sin
embargo la sensación del espectador desde el
espacio central es la de encontrarse en un templo de
tres naves y girola. Las columnas entorchadas no son
la única referencia veterotestamentaria en Santiago.
Los nervios sogueados que sugieren una apariencia desmaterializadora
y la imagen textil de los abovedamientos, unidos a la
presencia de vanos oblicuos especialmente el paso en
esviaje de la portada del acceso a la sacristía,
responden a la imagen ideal del Templo recuperada durante
el siglo XV.3 Pero también supone un eco de los
logros de la estereotomía valenciana iniciada
por Francesc Baldomar a mediados del XV.4
Otras referencias cultas pueden apreciarse en el proyecto
de Santiago, como el cumplimiento de las recomendaciones
del tratadista italiano León Battista Alberti
(1485) para la construcción de los templos. Así
la iglesia se halla ligeramente elevada del terreno,
debiendo accederse por unos peldaños, y las ventanas
superiores son de forma cuadrada, respondiendo a los
modelos de los templos paganos. Éstas se conciben
como un complemento de la iluminación principal,
que se obtendría a través de las puertas
abiertas. Es entonces cuando la luz resbala por los
paramentos interiores marcando las sinuosas aristas
de las columnas. Tanto las referencias bíblicas
como las de la tratadística cuatrocentista muestran
la cultura y la formación intelectual del comitente,
que no en vano se había formado en Roma y era
un notable miembro de la diócesis de Cartagena.
Respecto a la ejecución material, las fábricas
son de sillería, levantadas con un gran rigor
constructivo. Las columnas son entorchadas de arista
viva, las bóvedas de rampante redondo, con nervios
de piedra y plementerías ligeras. La cabecera
y uno de los tramos llevan terceletes. La escasa diferencia
de altura entre la nave central y las capillas-naves
laterales hace mecánicamente innecesarios los
arbotantes. De hecho éstos se han separado ligeramente
del muro de la nave central que debería apear.
El espacio entre la nave y el presbiterio se separaría
con la incorporación de una magnífica
reja de hierro repujado –hoy desaparecida- realizada
en Murcia por Ambrosio de la Peña y el maestro
cerrajero borgoñón Andrés Savania
en 1553.
En resumen, las bóvedas de rampante redondo,
los nervios sogueados, las columnas entorchadas y la
presencia cercana de Pere Compte (en Orihuela) hacen
pensar en trazas de este maestro o en algún maestro
de su círculo. La ejecución algo tosca
de las bandas a modo de capitel de las columnas indica
que, en cualquier caso, Pere Compte no dirigió
la obra.
Sacristía
En la década de 1520 se comienza la construcción
de la sacristía de Santiago, situada a los pies
de la torre. Tradicionalmente se ha atribuido esta obra
al maestro italiano Jacopo Torni, conocido en España
como Jacobo Florentino. Se sabe que fue Florentino quien
realizó la bella pila bautismal del templo, semejante
a otras ejecutadas para las catedrales de Granada y
de Murcia. A él se atribuye la elegante portada
de la sacristía, relacionada formalmente con
las láminas de la edición de Cesariano
del tratado de Vitruvio (1521). Aunque formalmente la
portada de la sacristía responda a modelos clásicos,
la solución del esviaje asume los logros técnicos
de la arquitectura tardogótica valenciana.
Torre campanario
El exterior del templo muestra paramentos lisos de
sillería, sobre los que destaca la esbelta torre
campanario de planta cuadrada. La torre queda rematada
por un chapitel o pirámide octogonal de ladrillo
revestida con cerámica esmaltada. Este modelo
de torre, que tendría una amplia difusión
en las iglesias de otras localidades cercanas, responde
en su diseño a patrones medievales italianos.
Muy semejantes son los campanarios tardogóticos
de algunas iglesias en localidades del centro de Italia,
fundamentalmente en la región de Umbria. La semejanza
sería todavía mayor considerando que en
su origen la torre contó con una balaustrada
de piedra rematada por pequeños pináculos,
sustituida por la actual barandilla metálica
en 1698. Más conectadas con la manera cuatrocentista
valenciana son las ménsulas en esviaje en el
remate de la torre y la presencia de una pequeña
ventana de perfil mixtilíneo en la escalera de
ascenso.
Portadas
Se conservan todavía, con algunas modificaciones,
las dos portadas góticas del templo. La situada
a los pies del templo, trasladada de antiguo con motivo
de la prolongación de la nave, está formada
por un arco ojival flanqueado por pináculos recambiados,
en la línea de otras realizaciones valencianas
de finales del siglo XV o principios del XVI. Se halla
mutilada por la eliminación del parteluz y el
tímpano que, seguramente, habrían mostrado
un aspecto más semejante a las obras valencianas
coetáneas. A ambos lados del paso aparecen sendas
hornacinas para estatuas, con apoyos helicoidales de
sección similar a los de las columnas de la Lonja
de Valencia y rematadas por unas curiosas veneras de
perfil flamígero. El conjunto está coronado
por una bella imagen gótica de la Virgen María
protegida por dos ángeles. La portada lateral
debió ser semejante a la situada a los pies,
aunque en 1760 se adinteló y se añadieron
pilastras con florones barrocos en el lugar destinado
a los pináculos que flanquearían el acceso.6
Sancho García de Medina: entre Roma y Villena
La obra de Santiago de Villena es el feliz resultado
de una colaboración estrecha entre comitente
y arquitecto. Es impensable una construcción
como la del templo villenense sin la presencia de un
patrón culto y de una importante formación
humanista. Éste fue el papel de don Sancho García
de Medina.7
Una leyenda local sin rigor histórico pero,
acaso, con cierto fondo de verdad, relata que Rodrigo
de Borja, arzobispo de Valencia pero también
obispo de Cartagena entre 1482 y 1492, en una visita
pastoral a Villena tuvo un curioso encuentro con un
niño pobre de la ciudad, que le sorprendió
por su ingenio. Este niño era Sancho García
de Medina, a quien don Rodrigo, futuro papa Alejandro
VI, llevaría consigo a Roma y pagaría
los estudios. A su muerte, el papa le habría
legado la suma de veinte millones de reales, con los
que se sufragó la construcción de la iglesia
de Santiago.
Sin entrar en la veracidad del relato -de hecho no
hubo ninguna visita de Alejandro VI a Villena- lo que
resulta evidente es la estancia en Roma del comitente.
Otro vínculo de don Sancho con Roma, vendría
sugerido por la heráldica. En el interior de
Santiago los capiteles y las claves de las bóvedas
repiten como motivo decorativo principal el escudo de
don Sancho García de Medina: partido, con una
letra M gótica en la parte superior y tres bandas
inclinadas en la inferior. Estas mismas armas fueron
las empleadas por la familia romana de los Mellini,
linaje de intelectuales y prelados que poseyó
dos palacios en el entorno de la plaza Navona, una villa
a las afueras de Roma y panteón familiar en una
de las capillas de la basílica de Santa María
del Popolo. Esta misma advocación romana era
la de la capilla familiar de los Medina en Santiago
de Villena, presidida por una copia del icono mariano.
También puede apreciarse una gran semejanza formal
entre el remate de la torre de la mencionada basílica
de Santa María del Popolo -más cercana
a los prototipos umbros que a la tradición romana-
y el modelo villenense que la podría haber imitado
intencionadamente.
Habría que plantearse de nuevo la procedencia
real del dinero obtenido por don Sancho García
de Medina para la construcción del templo valenciano,
así como la verdadera relación entre la
familia Mellini de Roma y los Medina de Villena. Tal
vez conociendo mejor los vínculos romanos de
su fundador se pueda llegar a comprender con mayor profundidad
el singular proyecto de la iglesia arcedianal de Santiago
de Villena.
Notas
1.- ZARAGOZÁ CATALÁN, Arturo. “Inspiración
bíblica y presencia de la antigüedad en
el episodio tardogótico valenciano” en
Historia de la ciudad II, . Valencia, 2002, pp. 166-183.
2.- Jacopo Torni fue escultor y pintor, discípulo
de Domenico Ghirlandaio y colaborador de Pinturicchio
y de Miguel Ángel, y su biografía fue
recogida por Vasari en sus Vidas de grandes artistas
. Llegado a España habría trabajado en
la Capilla Real de Granada (1520-1522) y, como maestro
mayor, en la Catedral de Murcia (1522-1526), antes de
tomar parte en las obras de la sacristía de Santiago
de Villena. Falleció en Villena 1526, sucediéndole
en la obra de Santiago su discípulo Jerónimo
Quijano.
3.- En la reciente restauración del año
2001 se encontraron entre los sedimentos hallados sobre
los capiteles de las pilastras piezas ornamentales,
entre ellas una cara de ángel, que pudieran ser
restos del ornamento eliminado. HERNÁNDEZ MARTÍNEZ,
Francisco “Restauración de la portada de
la iglesia de Santiago de Villena”, en Villena
, nº 51, año 2001, pp. 201-206.
Bibliografía
ASSAS, Manuel de. “Iglesia arcedianal de Santiago
en Villena”. Monumentos Arquitectónicos
de España . Madrid 1878.
Traza de la columna entorxada
por Gelabert
Como trazar distintas espirales
en una columna redonda
Ver columna cruciforme
Ver columna ochovada
Ver documentos PDF sobre columnas
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