Detalle de las mordazas que sujetan el caracol
al banco. En la parte superior un telamón
marino con piernas de sirena descansa sobre una
concha, mientras que en la inferior, una cariátide
de piernas enroscadas
sujeta la otra mitad de la concha.
El diseño es tambien un juego de imágenes:
la concha tambien sujeta con fuerza lo que atrapa
entre sus dos mitades.
El caracol de banco habitual fá fijado
al banco y tiene una barra vertical que transmite
los impactos al suelo. Por tanto, este diseño
está evidentemente pensado para trabajo
en desplazamiento.
Aquí vemos otro de los motivos por las
cuales la pieza resulta soberbia: el mejor escaparate
del artesano es su propio taller, donde se puede
ver piezas en distintas fase de elaboración
que muestran el nivel del taller.
En cambio, en los trabajos en desplazamiento,
únicamente lo que lleva el maestro puede
ofrecer muestras de su calidad: sus herramientas. |