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( Doctores Francesc Mir y Lluisa Ouziel. Anales de la
Sociedad Ergoftalmológica Española.1999)
Se estudian las lesiones oculares que presentan los
margers de Mallorca , clasificandose las lesiones en
tres tipos: microlitos incrustados en la córnea,
leucomas y heridas corneales.
Se han explorado 31 margers (62 ojos) de edades comprendidas
entre los 17 y los 57 años (edad media de 26
años; 30 varones; 1 mujer), hallando lesiones
oculares en 18 de ellos (58%). El mayor número
de lesiones se encuentra en los margers entre uno y
tres años de oficio (55,6%).
El tipo de lesión más frecuente son las
micropartículas pétreas intracorneales
(67,7%), seguido de los leucomas (19,4%) y las heridas
corneales (12,9%).
Prácticamente la totalidad de los pacientes
explorados (exceptuando dos de ellos), pertenecen a
la Escola de Margers dependiente del Consell de Mallorca.
La exploración realizada ha incluido las siguientes
pruebas:
Anamnesis de cada paciente.
Medida de la agudeza visual mediante optotipos convencionales
(números y E de Snellen), sin corrección
y con la corrección adecuada.
Prueba de sensibilidad al contraste con el test CSV-1000.
Biomicroscopia del polo anterior.
Documentación fotográfica de todas las
lesiones observadas mediante biomicroscopio fotográfico
TOPCON.
Resultados
Ninguno de los pacientes estudiados padecía
patología sistémica o lesiones oculares
de otra etiología.
De los 31 margers, 28 tenían una visión
binocular máxima sin corrección óptica
(10/10). Los tres restantes padecían una pequeña
ametropía (miopía simple, astigmatismo
miópico e hipermetropía respectivamente),
precisando corrección óptica para alcanzar
la máxima agudeza visual.
Del total de 62 ojos, solamente los dos que presentaban
las heridas corneales más graves no obtenían
la agudeza visual máxima a causa del astigmatismo
irregular producido por la cicatrización de las
lesiones, alcanzando con corrección 6/10 y 4/10
respectivamente.
La presbicia de los pacientes mayores de 40 años
no se ha tenido en cuenta ya que no se precisa su corrección
para las labores que realizan estos trabajadores (siempre
a distancias superiores a 40 cm).
El estudio de la sensibilidad al contraste con el test
CSV-1000 ha permitido comprobar la excelente función
de los ojos explorados (excepto los dos con las lesiones
de mayor gravedad). Tampoco se ha detectado ningún
tipo de patología ocular incipiente (glaucoma,
catarata).
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En el grupo de edad inferior a
20 años (7 pacientes), un total de 5 presentan
lesiones oculares.
En el grupo de 20 a 30 años (17 pacientes),
hay 8 con lesiones.
De los 30 a los 40 años (3 pacientes),
2 con lesiones.
De los 40 a los 50 años (2 pacientes),
los dos presentan lesiones.
En el grupo de mayores de 50 años (2 pacientes),
uno de ellos tiene lesiones oculares.
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La exploración del polo anterior mediante
lámpara de hendidura, ha permitido objetivar
lesiones oculares en 18 trabajadores de pared
seca del total de 31 (58,1%).
De los 62 ojos explorados presentan lesiones
26 (42%) . |
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| En 10 pacientes se halla afectado
un solo ojo mientras que en 8 las lesiones son bilaterales.
De los 10 con afectación unilateral, 9 presentan
las lesiones en el ojo izquierdo y 1 en el ojo derecho.
En relación con los años de oficio,
en los pacientes entre 1 y 3 años de práctica,
se objetivaron lesiones en 10 (55,6%).
En los que se dedicaban a esta labor entre 3
y 6 años, tenían lesiones 5 y en
el grupo más experto (más de 6 años
de oficio) se observaron lesiones en 3 de ellos
(gráfico 4).
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Las lesiones oculares, las dividimos en tres tipos:
Microlitos: partículas pétreas minúsculas
incrustadas en el parénquima corneal (Fig. 3).
Leucomas corneales: pequeñas manchas blanquecinas
coincidentes con la zona de cicatrización por
impacto de partículas de piedra a gran velocidad
con lesión de la membrana de Bowman (Fig. 4).
Heridas corneales: por impacto directo en el ojo de
esquirlas pétreas de mayor tamaño y bordes
afilados que pueden afectar todo el grosor del parénquima
corneal y raras veces incluso llegar a ser perforantes
(Figs. 5 y 6).
De los 62 ojos estudiados, 26 presentan lesiones de
los tres tipos descritos.
Se objetivaron microlitos en 21 ojos (67,7%), desde
una sola partícula aislada a más de 10
en un mismo ojo), leucomas corneales en 6 ojos (19,4%)
y heridas corneales en 4 (12,9%) (gráfico 5).
Es frecuente la asociación de dos tipos de lesiones
en un mismo ojo. Por este motivo se contabilizan 31
lesiones porque en 6 ojos existían dos tipos:
en 2 ojos había microlitos asociados a leucoma
y en las 4 heridas corneales más importantes
existen abundantes microlitos.
Uno de los trabajadores estudiados presentaba múltiples
leucomas residuales por partículas de hierro
por haber trabajado en la metalurgia antes de dedicarse
al oficio de marger, por lo que, dichas lesiones no
se han tenido en cuenta al ser su causa ajena al objetivo
de este estudio.
Las heridas corneales son las lesiones de mayor importancia
clínica. De las 4 heridas, 1 era perforante con
abundantes microlitos en su trayecto (precisando intervención
quirúrgica con sutura corneal) y 3 no perforantes,
aunque una de ellas afectaba todo el espesor corneal
con afectación de la membrana de Descemet.
A pesar de la importancia de dichas heridas, la visión
final ha sido buena (con corrección óptica):
6/10 en la herida no perforante descrita anteriormente
y 4/10 en la herida perforante.
Es frecuente la asociación de dos tipos de lesiones
en un mismo ojo. Por este motivo se contabilizan 31
lesiones porque en 6 ojos existían dos tipos:
en 2 ojos había microlitos asociados a leucoma
y en las 4 heridas corneales más importantes
existen abundantes microlitos.
Uno de los trabajadores estudiados presentaba múltiples
leucomas residuales por partículas de hierro
por haber trabajado en la metalurgia antes de dedicarse
al oficio de marger, por lo que, dichas lesiones no
se han tenido en cuenta al ser su causa ajena al objetivo
de este estudio.
Las heridas corneales son las lesiones de mayor importancia
clínica. De las 4 heridas, 1 era perforante con
abundantes microlitos en su trayecto (precisando intervención
quirúrgica con sutura corneal) y 3 no perforantes,
aunque una de ellas afectaba todo el espesor corneal
con afectación de la membrana de Descemet.
A pesar de la importancia de dichas heridas, la visión
final ha sido buena (con corrección óptica):
6/10 en la herida no perforante descrita anteriormente
y 4/10 en la herida perforante.
DISCUSION
Desde el punto de vista clínico, las lesiones
que presentan los trabajadores de pared seca (margers),
en general no son importantes ya que no afectan la visión
ni ocasionan alteraciones oculares a corto o a largo
plazo, exceptuando las heridas corneales que por afectar
el espesor del estroma corneal pueden originar un astigmatismo
cicatricial notable o una pérdida de agudeza
visual tanto más importante cuanto mayor es su
proximidad al eje visual.
La incidencia de lesiones oculares en estos trabajadores
es elevada: un 58,1%.
Respecto a la relación lesiones oculares-años
de oficio, destaca el hecho que el porcentaje más
alto de lesiones lo hallamos en el grupo con menos de
tres años de práctica, por lo que hipotetizamos
que la poca experiencia en tallar y configurar la piedra
produciendo más esquirlas de las necesarias,
sea un factor importante en la producción de
lesiones oculares en este colectivo.
De los 26 ojos lesionados predomina el ojo izquierdo
(16 ojos), debido a la dirección de las esquirlas
que inciden mayoritariamente sobre este ojo al usar
la mano derecha.
Las micropartículas de piedra observadas en
los margers, no presentan ningún tipo de reacción
de cuerpo extraño a su alrededor ya que se trata
de microcristales de caliza, material químicamente
inerte y por lo tanto bien tolerado por el ojo. Tampoco
causan molestias subjetivas al paciente ya que se hallan
en el espesor del parénquima ni tampoco en el
momento del impacto, ya que debido a su reducido tamaño
no existe ulceración o alteración del
epitelio. Los cuerpos extraños situados en el
espesor del estroma corneal son mejor tolerados que
en cualquier otro tejido ocular y más todavía
al ser inerte el material, por lo que la extracción
de estos microlitos intracorneales es desaconsejable
por innecesaria. Solamente cuando los cuerpos extraños
contactan o lesionan el endotelio corneal pueden originar
alteraciones objetivables con el biomicroscopio (pliegues
de la membrana de Descemet, distrofia corneal localizada,
etc.), anomalías que no ha presentado ninguno
de los ojos estudiados.
Referente a los leucomas tampoco han originado alteraciones
clínicas ya que la mayoría son de tamaño
microscópico y los de mayor tamaño no
han afectado el área pupilar.
PREVENCION
Todas las lesiones descritas en los trabajadores
de pared seca, margers, eran evitables mediante
el uso de gafas de protección al impacto.
Los cuerpos extraños constituyen el tipo
de traumatismo ocular más frecuente y representan
casi la mitad de todas las lesiones que se producen
en los ojos. En general, son consecuencia de que
el trabajador lesionado no es consciente del peligro
que conlleva, por ejemplo, cuando utiliza un martillo
para romper un material duro. La actividad laboral
de los margers, es especialmente predisponente
a originar partículas que impactan en las
zonas oculares por las abundantes esquirlas que
se producen al tallar y configurar la piedra,
normalmente de gran dureza. Por otra parte, habitualmente
no se usa ningún tipo de protección. |
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En la mayoría de países europeos, ya
existe una normativa legal que obliga al uso de gafas
protectoras para la realización de trabajos de
riesgo (fresadores, torneros, marmolistas, afiladores,
etc.). A pesar de ello, el porcentaje de trabajadores
que debido a su actividad laboral de riesgo deberían
usar protección y no lo hacen, es elevadísimo.
Repetir por último, una vez más, la importancia
que tiene utilizar la protección adecuada (gafas
protectoras) en los momentos en que se produce el tallado
y configuración de las piedras para la construcción
de pared seca, ya que, como se ha dicho anteriormente
todas las lesiones son evitables.
Ver Mapaweb: área
de paret seca
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